Índice
 
Abrióse la esposición n´alcordanza de les güelgues del 62
CUANDO L´ARTE TAMIÉN YE COMPROMISU
El Sindicato, octubre de 2002

La esposición Hay una luz en Asturias... entamada pola Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO d´Asturies nos actos de recordatoriu de les güelgues del 62, inauguróse´l pasáu día primeru d´ochobre na galería xixonesa "Espacio Líquido" y podrá vese ellí a lo llargo de tol mes. Ta tratándose tamién el so treslláu a Uviéu (sala CAMCO) pal mes de payares. La nuestra axunta pintures, escultures, dibuxos y grabaos de Picasso, José Ortega, Arroyo, Ibarrola, Úrculo, Camín, Manuel Calvo, Orlando Pelayo, Julián Pacheco, Vázquez de Sola, Arturo Martínez, Ricardo Zamorano, Jaime Herrero, Françoise Aldave, María Dapena, Luís Garrido, Palacios de Tardez y Fernando Redruello. En total, casi un cientu de d´obres, a les qu´hai qu´añidir dos óleos gran formatu de Javier del Río, creaos a costa fecha pa la ocasión.

El denominador común d´esti garrapiellu de pieces -provenientes de dellos museos, instituciones y colecciones privaes- tan abondosu y llamaderu, y onde s´inxeren obres nunca vistes hasta agora n´España, ye´l fondu sentir que se dio nel ámbitu de la creación artística cuando les güelgues de los mineros asturianos al entamu de la década de los sesenta del sieglu acabante de pasar.

Nel actu d´inauguración Herminia González Muñiz, Secretaria de la Muyer de CCOO d´Asturies (departamentu del que depende la Fundación Juan Muñiz Zapico), aseguró que la esposición nagua por "recuperar l´alcordanza histórica", dalgo necesario, "güei más que nunca, énte los ataques que ta padeciendo la clase trabayadora". Rubén Vega, direutor de la Fundación, recordó "la venceya de les fuercies del trabayu y la cultura" naquellos díes, y de cómo la llucha de los mineros asturianos foi "referente y fonte d´ispiración" pa los artístes más comprometíos. El comisariu de la muestra, Francisco Zapico, dixo que les obres "vuelvénnos l´aliendu d´aquel tiempu".

L´alcadesa de Xixón, Paz Fernández Felgueroso, faló de la "suma de recuerdos y sentimientos" que-y producía la muestra; y Francisco Javier Vallina, Conseyeru de Cultura del Gobiernu asturianu, rescampló el "símbolu de lo que tenemos que ser y tresmitir". Pa lo cabero, la Presidenta de la Xunta Xeneral del Principáu, María Jesús Álvarez, fixo alcordanza d´una güelga que "s´amasó col sudor y la sangre de los más desfavorecíos". El Secretariu Xeneral de CCOO d´Asturies, Alberto Rubio, qu´animó a "siguir lluchando polos derechos democráticos y sociales" llueu de falar de la esposición como un "agua llimpio onde mirase".

 
   
Índice
 
ARTISTA FRENTE A LA DICTADURA
La Nueva España, 19 de octubre de 2002

José Antonio Samaniego

Conmemorar la huelga de 1962 en Asturias a través de una serie de obras de artistas de la época y convertirla en símbolo y referente de la lucha de todo el país contra la dictadura es una propuesta del sindicato Comisiones Obreras, a través de su fundación Juan Muñiz Zapico, Francisco Zapico ha sido el comisario encargado de llevar adelante este proyecto, y el resultado es ciertamente brillante, cuajando una exposición rica y muy sugestiva, que seguramente reconciliará a los artistas con el pueblo más humilde y también con el más exigente. Nadie podrá decir aquí que no entiende esto o lo otro, nadie podrá quejarse por la dificultad de comunicar con la obra. Y es que las denuncias sociales y políticas no utilizan lenguajes difíciles que puedan poner en peligro la difusión del mensaje. Antes bien, se mueven dentro de la figuración, recurriendo a menudo a deformaciones expresivas, a elementos simbólicos y a textos escritos que no dejan lugar a dudas sobre el sentimiento del autor.

Arte y política. Documento y sentimiento

El arte ha sido siempre político, en cuanto que ha servido para transmitir los valores de los grupos dominicales en la sociedad. Así ha venido ocurriendo desde los egipcios hasta nuestros días. La cultura no es neutra. Bien marcados estamos por la arquitectura de Roma. Sus templos, puentes, calzadas, acueductos y anfiteatros proclamaban la grandeza y superioridad del Imperio, mensaje que consiguió unir en una cultura común tantos pueblos y lenguas diferentes en el conjunto de Europa. Pero el arte fue directamente político durante la Revolución Francesa, pues la obra de Louis David se exhibía públicamente como la verdad oficial de cada etapa, desde "El juramento de los Horacios" hasta "La coronación de Napoleón", pasando por el homenaje a Marat o la parábola política de la lucha entre sabinos y romanos.

No es mi papel analizar la importancia de la huelga asturiana y minera del 62 en el proceso político de la dictadura, por más que el título de la exposición sea muy expresivo. Ni tampoco discurrir sobre la oportunidad de la propuesta, su conveniencia y los efectos políticos que de ella puedan seguirse en el momentos actual. Sin embargo, queda patente a todas luces que las obras expuestas son un documento, una prueba física y objetiva de los sentimientos de mucha gente en aquellos momentos. Y las obras abarcan desde 1962 hasta la transición de los 0. Utilizo el término "documentos" en el sentido más fuere, por más que los historiadores no acostumbren a tomar las obras de arte como pruebas, pues su ciencia se apoya en textos escritos. Pero la historia no puede comprenderse sin captar el clima que se respira en una sociedad. Y para eso los objetos materiales y las obras de arte son de gran importancia. Si algo impresiona en esta exposición es ver a los artistas dibujando blocs que ahora se recuperan, pero entonces estaban destinados al olvido. Comprobar que trabajaban desde la clandestinidad o el exilio. Notar que se las ingeniaban para emplear técnicas y materiales muy baratos, aptos para difundir sus ideas, como la xilografía o grabado en madera, o el aún más barato linograbado, conocido como "grabado de alpargata". Los símbolos se explican con toda claridad, por si acaso: "Al cantar, el urogallo se denuncia y muere. Pero el uruguayo canta" ("El uruguayo". 1963. Luis Garrido. Madrid, 1925). Y los versos de Jesús López Pacheco: "Cuerpo puro, cuerpo obrero, vives por ganar un duro y no lo ganas entero" ("Canción de la plusvalía". 1959).

Arte de mucho nivel

Pero si son fuertes los sentimientos que transmiten estas obras, no es menor su fuerza plástica, su valor como obras de arte en la vanguardia creativa. Se diría que los artistas se adelantan a los tiempos, sienten y huelen el futuro. Ahí estás las diez versiones sobre Tina (mujer de minero rapada por la policía en Sama de Langreo) realizadas por Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) a partir de 1963 en el lenguaje recién empleado simultáneamente por Andy Worhol para las caras de Marylin. O su boceto para "Los cuatro dictadores" (1962), actualmente en el Reina Sofía, donde recurre al surrealismo al analizar la vida pública en términos e imágenes de vida primaria. El "Fusilamiento de Julián Grimau" (1963), obra de José Ortega (arrobo de los Morales, Ciudad Real, 1921 - París, 1998), fundador de "Estampa Popular", con el retrato de los prohombres del régimen, sabe a Goya desesperado. Las xilografías de Manuel Calvo Abad (Oviedo, 1934), firmes y verdaderas. La pared con grafitis de Julián Pacheco (Cuenca, 1937 -2000) lleva por título "España libre" (1964). Realizada a sus 26 años, ha venido de Urbino y testifica el nivel alcanzado muy pronto por el informalismo, pues nos sitúa de golpe ante una pared cualquiera de la cuenca minera en el momento de la huelga. Otra obra que impone por su severidad es "Casa y policías" (1974) de Agustín Ibarrola. Tres esculturas de Rubio Camín nos sitúa en la época y el lugar: la mujer en chapa de hierro que recuerda la "Monserrat" de Julio González; el "Nalón" plácido y el "Caudal" saltarín. Recuperamos obras de Jaime Herrero (gijón, 1937), tanto su gran mural explosivo ("Sobre una guerra civil" (tríptico), 1964) como los dibujos y viñetas que enviaba a revistas extranjeras. Conocemos las hojas de bloc y los trabajos del joven Úrculo (Santurce, 1938), anteriores a la definición de su estilo propio. Vemos una obra de Fernando Redruello joven, versión muy moderna de los "Fusilamientos" de Goya. Y disfrutamos de lo lindo con la crítica a la España de ayer y de hoy que realiza con garbo Andrés Vázquez de Sola (San Roque, Cádiz, 1927). Son 90 obras de 20 artistas. Por detrás laten tres de los grandes de la pintura española, a saber, el Greco, Goya y Picasso. Abren y cierran la muestra dos obras actuales de Javier del Río (Gijón, 1952), una para el inicio ("La detención", dos guardias civiles, con calavera por cabeza, llevando a un minero mártir en el medio) y otra para el final de la historia ("Hay una luz en Asturias", dos mujeres embarazadas con palomas). Quieren funcionar como puertas de entrada y salida de la exposición, pero su efecto es muy dudoso. ¿Era necesario evidenciar 40 años después y con símbolos tan primarios, el carácter político que en su día tuvieron las obras que ahora se exhiben? Son los peligros del anacronismo, que con elegancia supo evitar Pablo Maojo en su cartel anunciador.

 
   
Índice
 
UN ARTISTA COMBATIENTE
Un pintor asturiano Manuel Calvo imprime en León un grabado con el que pretende conmemorar el cuarenta aniversario de las movilizaciones mineras del año 62.
Diario de León, 17 de octubre de 2002

Marcelino Cuevas

Confieso que no conocía personalmente a Manuel Calvo, aunque tenía una clara visión de su pintura, de sus coqueteos con el Op- Art y la geometría en los años sesenta, con sus obras sociales y comprometidas, sus hombrecillos repetidos una y mil veces representando siempre una pacífica y reivindicativa manifestación multitudinaria. Y sus escarceos con el erotismo, las dinámicas esculturas serpenteando en el aire como sutiles laberintos, los acercamientos a la música u el baile... Manuel Calvo (Oviedo 1934) es uno de los grandes artistas españoles del siglo XX y físicamente, a primera vista, si te lo encuentras en las calles de un ciudad jacobea como León, podrías fácilmente confundirlo con una devoto peregrino. Después llega el momento de la reflexión y uno se da cuenta de que esa barba, hoy blanca y solemne, fue perilla contestataria en los sesenta y que el intenso color de su rostro corresponde quizá los largos y bohemios periplos por el mundo: París, Marruecos, Brasil... Manuel Calvo visitó León para imprimir en el tórculo artesano de Noemí Álvarez, las pruebas de estado de un viejo linóleo que el artista guarda como oro en paño desde el lejano 1962. "El grabado se hizo - cuenta - como apoyo a las huelgas mineras y metalúrgicas de 1962 en Asturias, de las que ahora se está celebrando el cuarenta aniversario con varios actos, entre ellos una gran exposición de arte. El título de la muestra es Hay una luz en Asturias y en ella participan 29 artistas. Se está presentado estos días en la galería Espacio Líquido de Gijón y el mes que viene podrá verse en la galería CAMCO de Oviedo. El grabado, del que se editarán trescientos ejemplares será uno de los reconocimientos que reciban los protagonistas de aquellas movilizaciones obreras". "Fue un momento más de la lucha en contra de la dictadura. Hubo también manifestaciones de estudiantes y de mujeres en la Puerta del Sol madrileña. Yo también hice otros grabados y algunas tintas chinas referentes a estas acciones incluso, algún cuadro, como una serie de obras de motivos geométricos a la que bauticé con los nombres sonoros de los pozos mineros de las cuencas asturianas". Los artistas, los intelectuales de la generación de los sesenta lucharon a brazo partido por la libertad en busca de la democracia, pero con su llegada se relajaron, perdieron el ardor combativo... Allí empezó para casi todos el ocaso de las ideologías. Manuel Calvo trabajó hombro con hombro al lado de grupos artísticos que tienen un espacio propio en la pintura española. En los últimos tiempos está realizando una serie de retratos sicológicos. Calvo hacía instalaciones casi antes de que se inventaran, como su famoso Artilugio (1966), un extraño aparato creado a partir de un motor encontrado en el rastro.

 
   
Índice
 
JULIÁN PACHECO, ARTE Y LUCHA
La Nueva España, 8 de octubre de 2002

En la galería Espacio Líquido de Gijón se exponen obras de los más importantes artistas españoles solidarios con el pueblo asturiano y su historia.

Entre ellas resalta "El Muro", de Julián Pacheco, pintor natural de Cuenca, pero íntimamente ligado a la lucha de los mineros y del pueblo asturiano en general, hombre que dejó el pincel por un cáncer.

Yo, Miguel Herberg, originario de Gijón, viví con Pacheco un largo exilio de unos treinta años, París, La Habana, Roma, etc., hasta que volvimos y nos fuimos a Asturias, tierra que él no conocía; se asombró al ver que sus pinturas sobre este pueblo coincidían con sus pensamientos revolucionarios, con que él pintaba en sus muros para defender al pueblo asturiano tras la agresión internacional- fascista.

Pero Pacheco tuvo tiempo de comer unos percebes y tragarse unas sidras en la orilla de la mar, conmigo, con su esposa, Cecilia, y su hija, Serena, con mi hermana, Silvia, y mi hijo, Alexis, que él apadrinó.

Su gran trabajo pictórico, su gran trabajo revolucionario, su gran humanidad y solidaridad con los pueblos oprimidos fueron plasmados en sus telas expuestas en todo el mundo.

Obviamente, en España, no solamente en Asturias, que le rinde homenaje justo.

Inútil que yo hable más de Pacheco, ahí está su obra, su pensamiento y su arte, leed vosotros.

Pero Gijón también tuvo parte en la muerte del genial pintor, su hijo Giuliano, italiano, vino a suicidarse a Gijón, en el muelle dejó sus huesos y pocos meses después falleció Pacheco con Asturias en su dolor, doblemente, su hijo y la lucha del pueblo asturiano contra el fascismo. Creo que los ayuntamientos de Gijón y de Oviedo deberían adquirir el cuadro expuesto, nombrar a J. Pacheco artista honorífico de Asturias y exponer su obra y su dolor perennemente como admonición ante el peligro neofascista que corre en nuestros tiempos, en honor sobre todo del pueblo asturiano que tanto luchó y tendrá que luchar.

 
   
Índice
 
L´ARTE QUE NACIÓ DE LA FUELGONA DE 1962
Espacio Líquido presenta obres de Picasso, Ibarrola, Arroyo, Camín y otros
Les Noticies, 6 de octubre de 2002

La galería xixonesa Espacio Líquido (cai Xovellanos, 3) acueye dende esta selmana una esposición conmemorativa. Nella axúntense pintures, escultures, grabaos y dibuxos de Picasso, José Ortega, Eduardo Arroyo, Agustín Ibarrola, Eduardo Úrculo, Rubio Camín, Manuel Calvo, Orlando Pelayo, Julián Pacheco, Vázquez de Sola, Arturo Martínez, Ricardo Zamorano, Jaime Herrero, Françoise Aldave, María Dapena, Luís Garrido, Palacios Tardez y Fernando Redruello. En total, cuasi un centenar d´obres a les qu´hai qu´añedir dos óleos de gran formatu de Javier del Río, creaos ex profeso pa esta ocasión.

La novedá de la muestra ye que s´inclúin pieces nunca vistes hasta agora n´España y qu´espeyen el fondu impactu que los acontecimientos del 62 causaron en numberosos artistes.

La esposición ye una iniciativa de la Fundación Juan Muñiz Zapico, de CCOO, y nel actu d´inauguración pudieron vese munches cares de la izquierda asturiana. Amás del conseyeru d´Educación y Cultura, Francisco Javier Fernández Vallina y l´alcaldesa de Xixón, Paz Fernández Felgueroso, tuvieron presentes la Presidenta de la Xunta Xeneral, María Jesús Álvarez y el secretariu xeneral del sindicatu CCOO, Alberto Rubio.

"Hay una luz en Asturias" va poder vese hasta´l día 27 d´ochobre

 
   
Índice
 
ASTURIAS DEL 62
La Nueva España, 5 de octubre de 2002

Cuca Alonso

"Como después de una detonación cambia el silencio,/ así la guerra nos dejó mucho tiempo ensordecidos./ Y cada estricta vida individual era desgañitarse/ contra el muro/ de un espeso silencio de papel de periódico". Es el inicio de un poema de Jaime Gil de Biedma, titulado "Asturias 1962", que ilustra las paredes de la galería Espacio Líquidom como antesala de la magna exposición, "Hay una luz en Asturias...", que conmemora las huelgas de aquel año.

Muchos de nosotros éramos muy jóvenes para ser conscientes del drama que conmocionó no sólo las cuencas del Nalón y del Caudal, sino toda la España solidaria como resultado de la represión ejercida sobre los mineros. Vivíamos casi de espaldas, así que al descubrir su historia, relatada desde la perspectiva de los sentimientos despertados en aquellos testigos cuyas facultades artísticas podías dejar un testimonio cabal de los hechos, no podemos menos que emocionarnos. Espacio Líquido, en sus inmensas paredes blancas, ha dado entrada a un documento tácito, por tanto, limpio de cualquier tinte artificial o arbitrario. Veinte autores, varios fallecidos ya y muchos de ellos ni siquiera asturianos, dejaron en los lienzos su adherencia a la causa minera o, por el contrario, el rechazo y la pena, como un grito permanente. Luego, desde el punto de vista de la sinceridad histórica, esta exposición es un gran acierto. Una por una, cada obra encierra una verdad incuestionable. A Javier del Río, el único artista que no había nacido cuando se produjo la huelga del 62, sin duda, se la han contado muy bien. En el vestíbulo de Espacio Líquido nos asalta uno de sus óleos, "Guardia Civil caminera lo llevó codo con codo..." Terrible. A su lado, el Picasso en que un puño enarbola la lámpara minera. Ya en la planta, el tríptico desgarrador de Jaime Herrero, prestado por el Museo de Bellas Artes de Asturias. El "Fusilamiento de Julián Grimau", debido a José Ortega; puede que a muchos no les guste y no porque sus valores estéticos ofrezcan dudas - magníficos los brazos goyescos del reo-, sino porque la acusación es demasiado directa y se aleja del sentido global de la muestra. "Casa y policías", de Agustín Ibarrola, es un título muy liviano para la opresión que encierra. Orlando Pelayo exhibe cuatro lienzos, dos de un período muy poco divulgado, en que Asturias es esa anarquía amalgamada de verde, sudor y lágrimas; otro, "La víctima", recuerda a una crucifixión.

Impresionante la serie "Tina", diez memorias de una mujer, esposa de un minero, rapada por las fuerzas del Estado; su autor, Eduardo Arroyo. Y al fondo de la sala, uno de los trabajos más hermosos y contundentes, "Fragmento nº 41", de Julián Pacheco, firmado en 1963. es un trozo de muro ciego que la imaginación del espectador situaría en los arrabales de una gran ciudad y en él va dejando el pueblo miserable sus huellas de desesperanza, como respuesta al "se prohíbe hacer aguas". En el piso superior de la galería, dos estrellas: Úrculo y Vázquez de Sola. El primero ha utilizado como base de sus reivindicaciones los poemas de Jesús López Pacheco. El segundo, sencillamente, genial. Seis retratos españoles de la época, certeros y llenos de ironía, dan una medida multicolor de cómo era la vida del país. Luis Garrido presenta dos impresionantes tapices, mérito ambivalente a todas luces. Imposible mencionar el centenar de trabajos, pero...

Hemos dejado para el final las tres esculturas de su ilustrísima Joaquín Rubio Camín. "Mujer", "Nalón", y "Caudal". Tres almas de grisú tan asimiladas al pulso del subsuelo que sólo requieren que descanse en ellas la mirada... Hablan de dolor, huelga, miedo, oscuridad... Asturias del 62.

 
   
Índice
 
LA LUCHA PINTADA EN TONOS GRISES
La Fundación Juan Muñiz Zapico inauguró su muestra artística sobre la Huelga de 1962
La Voz de Asturias, 2 de octubre de 2002

"Los grises años gastados". Así se refiere el poeta Jaime Gil de Biedma a la vida en España en los años del franquismo. En gris los pinta Javier del Río en el cuadro que abre la exposición Hay una luz en Asturias, que desde ayer se puede ver en la galería Espacio Líquido. En gris y con un castillete al fondo. La mirada artística que suscitó la Huelga de 1962 es el motivo de la muestra, que consta de un centenar de obras de una veintena de artistas.

Una reproducción de la Conmemoración de la revuelta minera de Pablo Picasso resume la importancia que La Huelgona tuvo en círculos artísticos e intelectuales. "Hemos querido huir de documentos en el sentido estricto", explicaba Francisco Zapico, comisario de la exposición organizada por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO. "Hemos querido ceñirnos a obras de arte que nos van a hablar de días grises, pero también del aliento que surgió de aquellos tiempos", explicó.

Agustín Ibarrola, Orlando Pelayo, Urculo, Camín, Ortega Arroyo, Vázquez de Sola, Julián Pacheco... nombres de artistas a los que 1962 y su Huelga les inspiró y les obligó a crear. "La Huelga de 1962 no es un buen recuerdo", indicó el secretario general de CCOO en Asturias, Alberto Rubio, que recordó los deportados, represaliados, encarcelados o muertos que vinieron después. La bonanza a los recuerdos se la conceden palabras como solidaridad, justicia, paz o lucha, "valores que nos deberían servir hoy en día como agua limpia en la que mirarnos".

La Huelgona como seña de identidad asturiana. "Es un símbolo imprescindible", aseguró el consejero de Cultura, Francisco Javier Vallina. "La lucha por las libertades no es un camino definitivamente conseguido, es un camino que hay que recorrer todos los días", aseguró Vallina, en su turno de intervención ante la serie de pinturas que Eduardo Arroyo le dedicó a Tina , la mujer de un minero a la que la policía le rapó la cabeza como uno de los castigos tras la Huelga. La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, habló, por su parte, de "recuerdos y sentimientos", y agradeció "el trabajo y la luz que surge en Asturias tras la Huelga".

"Hubo un tiempo en el que se pensó que los trabajadores iban a alumbrar un mundo nuevo", recordó Rubén Vega, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico. Un sueño compartido por obreros e intelectuales. Un tiempo en el que el Asturias patria querida era una canción subversiva y los mineros asturianos un referente de la capacidad de resistencia popular. "Nos vuelve a visitar la confianza", concluyó Gil de Biedma su poema Asturias, 1962 . Javier del Río lo pinta en tonos verdes y esperanzados en Hay una luz en Asturias.

 
   
Índice
 
Los últimos ecos de la huelga del 62
La Nueva España, 13 de julio de 2002

El histórico militante del PCE, Vicente Gutiérrez Solís, pronunció ayer la última charla del curso «El camino que marcaba Asturias. Las huelgas de 1962 en España y su repercusión internacional», de la Fundación Juan Muñiz, que fue clausurado en la Casa de la Buelga por el vicealcalde langreano, Daniel García.

Solís calificó la huelga de 1962 como «la más importante del franquismo» y disintió de los que consideran que fue una iniciativa de la patronal y del Gobierno. «Fue consecuencia del descontento de los mineros por las malas condiciones de trabajo que padecían», señaló.

El catedrático gallego José Gómez Alén habló previamente de «La Pirenaica: la subversión de las ondas», y destacó el papel de la emisora en la difusión de las noticias sobre la huelga.

 
   
Índice
 
Michel Ralle, profesor de la Universidad parisina de la Sorbona. Hispanista.: «Ya no hay movimiento obrero, sino movimiento de asalariados»
La Nueva España, 12 de julio de 2002
«Las huelgas del 62 fueron un golpe muy duro para el franquismo, que quería exportar una imagen nueva»

­¿Hasta dónde alcanzaron las consecuencias de aquellas huelgas asturianas de 1962 que se iniciaron en el Pozo Nicolasa, de Mieres, y se extendieron por toda España?

­La situación francesa durante aquellos años es bastante particular porque coincide con el final de la guerra de Argelia y las negociaciones para el establecimiento de la paz, en las que intervienen elementos colonialistas y extremistas. La izquierda francesa llevaba cuatro años bloqueada, desde que el general De Gaulle llegó al poder en 1958 y proclamó la V República. Estas circunstancias limitaron en Francia el alcance de las huelgas españolas, pero nadie dudó de su carácter simbólico y todos coincidieron en contemplarlas como el inicio de la oposición al franquismo y el tránsito del viejo exilio a una sociedad francesa más activa en el interés por España. Es el momento de la creación de la editorial Ruedo Ibérico, que gestionan republicanos exiliados en Francia.

­¿Y en el ámbito político?

­El marco político español presentaba una izquierda muy dividida, lo cual tenía fuertes repercusiones en el exilio francés, así que no se pudo unir algo que estaba separado desde hacía mucho tiempo.

­¿Mermó mucho la imagen del régimen que Franco trataba de exportar entonces?

­Fue un golpe muy duro para el franquismo. La petición de ingreso en el Mercado Común cursada en febrero de ese año, los elementos aparentes de modernización del régimen, amparados, por ejemplo, en el turismo, etcétera, pretendían crear una nueva estampa de la realidad española, pero el conflicto del 62 recordó a Europa la situación verdadera de esta nación.

­¿Cómo pudieron conjuntarse para oponerse a Franco organizaciones tan dispares como el Partido Comunista y la Juventud Obrera Católica?

­La práctica hizo que la gente conectara entre sí. Hubo un desfase entre lo que se suponía y lo que acabó por ocurrir. Resultó obvio que las personas compartían intereses, pero las diferencias seguían existiendo.

­Usted publicó un estudio sobre la génesis del PSOE, ¿que queda de aquella institución en el socialismo democrático actual?

­Éste es otro contexto. Probablemente mantiene cierto obrerismo y un patriotismo de organización, pero las cosas son muy distintas ahora de las que ocurrían en los años de su formación.

­¿Jugó el PSOE un papel tan activo en el desencadenamiento de la guerra civil como el que le adjudican algunos historiadores revisionistas?

­No. Había un movimiento importante de la sociedad española y el PSOE estaba dentro de esa barahúnda, como otras formaciones políticas. El desencadenante de la contienda española fue la resistencia tremenda del conservadurismo español, de la vieja sociedad española. Creo que al PSOE hay que eximirle de esas culpas. La responsabilidad es de quienes se opusieron a la República.

­Bettino Craxi, François Mitterrand, el lado oscuro de Felipe González, con tantas sombras todavía... ¿Han hecho mucho daño al socialismo europeo?

­Probablemente, pero ahora estamos en una etapa ulterior, en Francia en particular, aunque no sabemos lo que va a ocurrir. La etapa de Jospin ha significado la superación de la época de Mitterrand. El final de la presidencia de Mitterrand contribuye a la pérdida de identidad de la izquierda. Pero con los acontecimientos del 95 y la crítica más aguda contra el neoliberalismo la izquierda se ha recuperado bastante, aunque ahora está de nuevo en un momento contradictorio.

­Los votantes no olvidan y el Partido Socialista Francés continúa sufriendo en las urnas.

­Sí, porque al fin y al cabo la campaña de Jospin por la presidencia de la República estaba aparentemente bien ideada, con un discurso para las clases medias, comprometido con la modernización y rehabilitado frente a algunos olvidos en la atención social propia de la izquierda que afectaron tanto al Partido Socialista como al Partido Comunista. Creo que era un planteamiento muy oportuno.

­Sin embargo, la izquierda ha sido barrida en los últimos comicios galos y hasta un tipo como Le Pen les ha enseñado la matrícula trasera.

­Le Pen ha hecho crecer en la sociedad francesa una corriente entre lo nacional y lo popular, con elementos de la República que conectan con una defensa muy cerrada de la identidad. No todo es extrema derecha, aunque está muy manipulado por ella. No quiero ser optimista en esto, pero tras la primera vuelta de las elecciones, el Frente Nacional parece haber tocado techo.

­¿Deben los socialistas del continente olvidarse de la épica decimonónica y emular la «tercera vía» del británico Tony Blair?

­Se correría el peligro de perder la identidad.

­Georges Marchais mantuvo la identidad del PC francés, pero a costa de perder el partido.

­Sí, je, je. Fue una decepción para toda la izquierda francesa.

­¿Para qué ha servido la huelga general española?

­Ha sido interesante. El Gobierno se ha dado cuenta de que existen elementos que ellos creían desaparecidos, aunque ya no pueda llamarse movimiento obrero, quizá, en todo caso, movimiento de los trabajadores asalariados.

 
   
Índice
 
EL FONDÓN, GERMEN DE LA "HUELGONA" DE 1962
La Nueva España, Viernes 12 de julio de 2002
Una veintena de historiadores visitó el archivo minero en el emblemático pozo, ya cerrado de Hunosa.

Las viejas instalaciones del pozo Fondón revivieron ayer algunos de los momentos más significativos de las huelgas de finales de los cincuenta y principios de los sesenta que culminaron con los paros de la primavera de 1962. Unos acontecimientos históricos que situaron a Asturias como cabecera de la lucha contra la dictadura franquista y que formaron a los líderes que serían protagonistas posteriores en la vida política y sindical de Asturias y de España.

El recuerdo vino de la mano de una veintena de historiadores españoles y extranjeros que siguen el curso que organiza la Fundación Juan Muñiz Zapico bajo el título "El camino que marcaba Asturias. Las huelgas de 1962 en España y su repercusión internacional", con motivo del 40º aniversario de la protesta y que visitaron el pozo, ya cerrado a la explotación por Hunosa. El Fondón alberga en la actualidad el archivo histórico de la minería, "que es la historia de Asturias durante los siglos XIX y XX", según Rubén Vega, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico.

El objetivo de este curso es que cada historiador explique cómo se vivió la "huelgona", que afectó a cientos de miles de trabajadores, en distintos lugares de España y del extranjero como León, País Vasco, Madrid, Andalucía, Galicia, Aragón, Francia y Alemania.

Entre los visitantes destaca la figura de Víctor Díaz Cardiel, metalúrgico y militante comunista en Madrid, que fue despedido por participar activamente en la huelga de 1962 desde su puesto de trabajo en la fábrica madrileña Euskalduna, dedicada a la fabricación de material ferroviario. Díaz Cardiel participó posteriormente en una charla celebrada en las Escuelas Dorado junto con Avelino Pérez, histórico militante socialista y de la UGT, y Anita Sirgo, integrante de los piquetes de mujeres.

Durante la jornada se rememoró el encierro que toda la plantilla del Fondón mantuvo en el interior de las instalaciones durante tres días del mes de abril de 1958 para exigir la reducción de la jornada laboral a siete horas, las colonias de finales de la guerra y el papel de liderazgo que jugó el pozo en la comarca del Nalón (junto con María Luisa) durante la huelga de 1962. Y salieron a la luz nombres de luchadores históricos que participaron en la protesta como Nevado Madrid, López Pombo, Francisco González "el Cordobés", Ramón García Carrio, Nicolás Corte Antuña, las hermanas Marrón y tantos otros.

En lo que no se ponen de acuerdo los expertos es en el carácter de la protesta. Para algunos, el conflicto fue social ya que se gestó desde finales de los años cincuenta para reivindicar mejoras económicas, laborales y sociales. Otros defienden que la presencia de las organizaciones políticas y sindicales clandestinas, como PCE, PSOE, UGT y las Comisiones Obreras que se formaban en cada explotación, así como la participación directa del ministro Solís Ruiz (que pactó el reparto entre los trabajadores de 75 pesetas por tonelada arrancada que desbloqueó la situación), confieren un carácter marcadamente político a un conflicto que se saldó con 126 deportados.

La "huelgona" cristalizó el 7 de abril de 1962 cuando fueron despedidos siete picadores del pozo Nicolasa (Mieres) por bajo rendimiento en plena reivindicación de mejoras. La protesta se extendió como la pólvora y a finales del mismo mes se generalizó en todas las explotaciones asturianas y en las cuencas carboníferas de todo el país.

 
   
Índice
 
ALGO MÁS QUE UNA HUELGA
La Voz de Asturias, viernes 12 de julio de 2002
Unas jornadas estudian la repercusión de las movilizaciones del 62 en las cuencas mineras

La Casa de la Buelga, en Ciaño, fue ayer escenario de varias conferencias en las que se destacó el camino que marcaron las huelgas mineras de 1962 y la repercusión internacional que tuvieron.

En ese año se produjo una situación de cambio en el conjunto de España, y se llevó a cabo una liberalización económica y una reorganización del movimiento obrero, sobre todo, en las cuencas mineras. Este momento fue muy importante porque fue el catalizador del movimiento y obligó al régimen franquista a tomar nuevas medidas tanto a nivel nacional como internacional.

Las huelgas de los mineros asturianos fueron decisivas en este contexto de lucha ya que provocaron movimientos de solidaridad en toda España, y recibieron apoyos de organizaciones contrarias al régimen y propiciando conflictos en todo el país. Esta circunstancia trascendió las fronteras, ya que en el ámbito internacional, numerosas formaciones antifranquistas mantuvieron presente la situación de España y mostraron su apoyo a los mineros.

Según Came Molinero, historiadora de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el 62 "es normal que resurja el movimiento obrero en Asturias porque es una región que tiene tradición de lucha y porque los mineros tienen espíritu combativo, las revoluciones de octubre del 34 están presentes en el imaginario de la conciencia obrera. Hay una gran conexión entre ambas huelgas".

Una muestra de victoria de los mineros fue el hecho de que para resolver la huelga se tuvo que desplazar hasta Asturias el entonces ministro secretario general del movimiento, José Solís Ruiz. Al mes siguiente, en junio del 62, se celebró en Munich la reunión del Movimiento Europeo Antifranquista, a la que asistieron tanto miembros españoles como aquellos que permanecían en el exilio. Esta organización paraoficial pretendía el avance de Europa y redactó una declaración que fue una consecuencia de las huelgas mineras: la entrada de la oposición española no podía producirse hasta que el país no viviera en un régimen de democracia.

Molinero también apuntó que "cuarenta años más tarde, seguimos hablando de las huelgas mineras porque repercutieron no sólo en España, sino también en Europa e incluso en Estados Unidos, ya que en este país diarios como "Le Figaro" y "Le Monde" le dedicaron amplios espacios".

 
   
Índice
 
EL CORAZÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO
La Nueva España, Jueves 11 de julio de 2002
Los participantes en el congreso de la Fundación Juan Muñiz Zapico sobre las huelgas de 1962 visitan Mina La Camocha, donde se creó CC.OO.

Los historiadores que participan en le congreso organizado por la Fundación Juan Muñiz Zapico, dependiente de CC.OO., visitaron ayer Mina La Camocha, el centro de trabajo donde se gestó el sindicato comunista. Rubén Vega, director del curso, explicó a los asistentes el procedimiento silencioso que los mineros empleaban para convo9car un paro cuando llegaban a la casa de aseo de la empresa. Los participantes del seminario visitaron también el poblado de La Camocha y departieron con Melchor Vigón, uno de los trabajadores represaliados en 1962.

Los participantes en el congreso "El camino que marcaba Asturias. Las huelgas de 1962 en España y su repercusión internacional", que organiza la Fundación Juan Muñiz Zapico, escuchan en el autobús que les conduce a Mina La Camocha la voz del guía: "Ésta es la mayor ciudad de Asturias, que creció al amparo del auge industrial, sumida ahora en una crisis paulatina que empuja a la población a buscar sus ingresos en el sector terciario, como el turismo". El día gris amenaza con una lluvia que no acaba de aparecer. La carretera de Pola de Siero serpentea triste entre edificaciones de otros tiempos, muchas de ellas semiderruidas.

A las puertas de la explotación minera, José Luís Areces, trabajador de la empresa desde hace casi dieciocho años, aguarda ala expedición de historiadores que cursan visita al claustro donde se gestó el sindicato CCOO como consecuencia de la negociación de las condiciones de una huelga registrada en 1957. "Ésta es la mina española mejor situada parta afrontar el futuro con garantías, salvo decisiones políticas contrarias", ilustra Areces a la concurrencia recién descendida del autocar. E insiste: "La moderna mecanización y las inversiones recientes la han colocado en la primera fila nacional; aquí queda carbón para rato". El yacimiento hullero que los hermanos Felgueroso comenzaron a perforar a principios del siglo pasado ocupa ahora una extensión de ocho kilómetros cuadrados entre el río Piles y el Picu´l Sol concretada en más de mil kilómetros de galerías que socavan la parroquia de Vega La Camocha y la de San Martín de Huerces.

En los años sesenta y setenta, Mina La Camocha daba empleo a más de 1500 trabajadores. Hoy son sólo 340. La mecanización y el descenso de la demanda del producto han diezmado a la plantilla, que trabaja a tres turnos y cuya edad media es muy baja "porque nos prejubilamos con 41 o 42 años", explica Areces al auditorio a pie de castillete. "¿Sueldos? Depende, un buen picador puede sacar 400 000 pesetas al mes, pero un joven recién ingresado en la empresa no cobra más de 120 000 o 130 000 pesetas", encadena el trabajador.

En 1945, los hermanos Víctor, Constante y Secundino Fernández-Felgueroso vendieron Mina La Camocha al Banco Pastor de La Coruña. Años más tarde la explotación sería adquirida por Minero Siderúrgica de Ponferrada, que la enajenó recientemente a su actual propietario, el ingeniero Fernando López Brugos, a quien investigan los tribunales por supuesto fraude.

Vedada la entrada al interior de los pozos, los participantes del seminario que dirige Rubén Vega y que organiza la Fundación Juan Muñiz Zapico hubieron de conformarse con conocer la lampistería y la casa de aseo, que mantiene las perchas clásicas de las que los mineros cuelgan su ropa de trabajo cuando concluyen la jornada laboral, para que se ventile antes de volver a usarla.

En ese escenario de leyenda, Vega evocó los movimientos de contestación a la empresa que los trabajadores organizaban sin despegar los labios, "tan solo apoyando el culo contra la pared y dejando pasar el tiempo sin bajar la percha".

Jesús Fernández Naves, cura obrero en la iglesia de San Lorenzo en aquel turbulento 1962, que fue represaliado por su obispo con un cambio de parroquia por defender en una homilía los derechos de los huelguistas, recordaba las asambleas de las chicas de la Juventud Obrera Católica a las que había asistido en sus años mozos y que se celebraban en un edificio cercano a la explotación minera. Ayer era quien más preguntaba a los trabajadores, "porque en aquel tiempo yo me ocupaba de otras cosas y no sabía nada de la situación material en la que estaban los empleados de Mina La Camocha".

VISITA AL POBLADO Y CHARLA CON UNO DE LOS MINEROS REPRESALIADOS

Melchor Vigón es uno de los pocos supervivientes de la comisión obrera que negoció la huelga de 1957 y que acabó por dar nombre al sindicato que nació vinculado al PC. Vive, como entonces, en el poblado de La Camocha, convenientemente alejado por sus constructores de los chalés tan blancos y tan individuales que disfrutaban los ingenieros, los médicos y los capataces de la empresa. Lo llaman El Vaticano con manifiesta ironía.

Vigón pasó tres meses recluido en la prisión de El Coto por su participación en los paros del 62. Prefirió el encierro a abonar las cinco mil pesetas de multa que le había impuesto el gobernador civil. "Aquello era mucho dinero y en la cárcel por lo menos tenía techo y comida", recuerda con buen humor. Tampoco se olvida este veterano luchador de las amenazas de desahucio que le hicieron temer lo peor: "Me veía en la calle con mi familia".

Superados con tesón aquellos años de batalla, el poblado de La Camocha es un barrio más de Gijón, un enclave urbano en un entorno rústico que traslada al visitante al corazón del empuje industrial de la ciudad y del movimiento de resistencia sindical

 
   
Índice
 
Redondo: «Es de justicia reconocer la aportación sindical a la democracia»
La Nueva España, 10 de julio de 2002
El ex secretario de UGT alaba la capacidad de resistencia de los obreros asturianos

Nicolás Redondo Urbieta, ex secretario general de UGT, reivindicó ayer en el Museo del Ferrocarril gijonés «la aportación de los trabajadores a la conquista de las libertades democráticas». Redondo transmitió este mensaje durante su charla en el congreso titulado «El camino que marcaba Asturias. Las huelgas de 1962 en España y su repercusión internacional». Se trata de un encuentro organizado por la Fundación Juan Muñiz Zapico, el sindicato Comisiones Obreras de Asturias y la Universidad de Oviedo.

En 1962, Redondo Urbieta militaba en UGT, en la Naval de Sestao. Allí recibió los ecos de lo que se estaba viviendo en Asturias, una región de la que ayer destacó su «movimiento obrero de gran tradición, un movimiento que siempre ha demostrado su capacidad de resistencia». En el País Vasco, personas como él buscaron el modo de «comprometerse» con los trabajadores asturianos. Las huelgas de 1962 dejaron en este sindicalista vasco «una sensación grandísima de solidaridad», tal y como recordó.

Redondo analizó los factores que llevaron a aquella situación. Se partía de un «descontento laboral generalizado», según sus palabras, «un descontento que predominaba sobre el miedo que hasta entonces nos tenía en gran medida atenazados». Y añadió: «Queríamos aprovechar nuestro descontento y politizarlo, porque nuestro objetivo eran las mejoras económicas, pero también ganar parcelas de libertad».

«Creo que eso coincidió con un proceso de cambio», comentó. «Entre los años sesenta y setenta se pasó de una España rural a una España urbana. Hay una cierta modernización, una cierta mejora de las condiciones de vida. En aquellas fechas surgen nuevas generaciones, nuevos sindicatos y nuevos dirigentes». Redondo Urbieta presentó esta conclusión sobre las huelgas de 1962: «La sensación que teníamos los trabajadores era que habíamos ganado. Quedaba clara la incapacidad del sindicato oficial para ser un instrumento de relaciones laborales», dijo.

En términos generales, Redondo reflexionó ayer sobre el papel de los sindicatos. «Reconociendo la aportación del movimiento estudiantil y de los partidos políticos democráticos en el proceso de recuperación de las libertades democráticas, sería injusto no reconocer la aportación de los movimientos sindicales. Cada parcela de libertad se ha tenido que ganar, y es de justicia reconocer la aportación de los trabajadores», subrayó.

El ex secretario general de UGT compartió ayer reflexiones con José María Garmendia, especialista en Historia Contemporánea del País Vasco, y el también historiador vasco Ángel Comonte. Garmendia analizó la repercusión de las huelgas asturianas en Vizcaya, cuyas «consecuencias fueron importantísimas a todos los niveles», según destacó. «La huelga de mayo tuvo ese componente de solidaridad que antes existía», indicó. «La moral de los trabajadores era muy firme».

Ángel Comonte hizo una llamada de atención ante lo que calificó de «pérdida de la memoria histórica» en el País Vasco. «Hay una tendencia actual a, de repente, comerse los siglos de historia», señaló. Centró su discurso en los hechos, pero también en las personas, e incluyó una referencia al atentado sufrido recientemente por Nicolás Redondo Urbieta. «Los niños de la guerra, que en 1962 se solidarizaron con Asturias, son los que hoy siguen movilizándose. Es por la cultura obrera que llevan en la sangre», apuntó.

 
   
Índice
 
"FRANCO TENÍA MUCHO MIEDO A LOS MINEROS"
La Voz de Asturias, 10 de julio de 2002
Walther L. Bernecker, historiador

El catedrático de Historia de España Walther L. Bernecker participa esta semana en el congreso que organiza sobre las huelgas de 1962 la Fundación Juan Muñiz Zapico, Comisiones Obreras de Asturias y la Universidad de Oviedo.

- Su conferencia trataba sobre las huelgas durante la dictadura franquista. De aquella época todavía se recuerda lo del contubernio.

- El contubernio fue la denominación que dio el régimen a un encuentro de movimiento europeo de oposición o semioposición al franquismo para buscar una democratización de España. En este encuentro hubo una especie de reconciliación entre los bandos de la Guerra Civil, pero eso molestó enormemente a Franco, por eso habló del contubernio de Munich. La oposición moderada intentó sentar las bases de un entendimiento con Europa, aunque no tuvo ningún éxito.

- Aún así, las huelgas de aquel año en Asturias arrastraron incluso a otros países.

- Su repercusión fue enorme, no hay duda. Creo que eso tiene mucho que ver con la duración de las huelgas, porque fueron más duraderas que cualquier otra que hubiera habido antes y también con que, en el fondo, representaron un punto de inflexión de la oposición contra el franquismo.

- ¿En qué sentido?

- A partir del 62 hubo un discurso nuevo, de gente que habían sido niños cuando la guerra y no hablaba de revancha ni de corregir los resultados de la Guerra Civil.

- Pero habiendo una dictadura que ilegalizaba la huelga y cualquier tipo de movilización, su trascendencia sería muy limitada.

- La huelga, que por aquel entonces se llamaba conflicto laboral, empezó por motivos económicos, los mineros fueron los primeros que la iniciaron. Después trascendió y tuvo consecuencias políticas, precisamente por ser ilegal. De esa lucha, se consiguió que el régimen tuviera que cambiar el discurso por un lado, y que aceptara que se hacían huelgas.

- ¿Y eso llegó a reconocerse por parte del franquismo?

- Sí, reconoció poco a poco que la realidad social era muy distinta a los decretos que el régimen planteaba. Fue un punto de inflexión de la oposición, aunque quizá hasta entonces había tenido más importancia en el exterior. Creo que el régimen fue muy desestabilizado por estos paros, porque a Franco le daban mucho miedo los mineros.

- Asturias tiene una fuerte tradición huelguística.

- El régimen estaba asustado. Eran recientes los acontecimientos de los años 30.

- ¿Cree que las huelgas actuales han perdido fuerza?

- La situación laboral ha cambiado. Entonces, el motivo era la supervivencia. Hoy, en la mayoría de los casos, se trata de mejorar la situación. Ya no hay clases sociales, sino categorías, porque la situación de los trabajadores en la misma empresa es desigual. Además las grandes empresas están bajo las presiones multinacionales. El trabajador no sabe muy bien contra quién hace la huelga porque su patrón puede estar en Hong Kong.

- Eso y que los sindicatos se han burocratizado.

- Y han perdido poder de movilización. El mundo laboral ya no es homogéneo ni hay conciencia del proletariado.

 
   
Índice
 
Cuéntame cómo fue la «huelgona»
La Nueva España, 9 de julio de 2002
Históricos sindicalistas rememoraron en Mieres y en el pozo Nicolasa las movilizaciones obreras de 1962, «para las que sobraban los motivos»

Históricos sindicalistas que vivieron y padecieron la «huelgona» de 1962 se dieron ayer cita en Mieres dentro de los actos conmemorativos organizados por la Fundación Juan Muñiz Zapico, ligada a CC OO, y la Universidad de Oviedo bajo el título: «El camino que marcaba Asturias. Las huelgas de 1962 en España y su repercusión internacional».

Los asturianos Constantino Alonso, «Tinín», ex militante del PCE y minero de Santa Bárbara, y Severino Arias, fundador de USO en la región, junto al sevillano Eduardo Saborido, impulsor de CC OO en Andalucía, relataron su experiencia durante aquella movilización obrera que se alzó como un grito de libertad ante la dictadura franquista. Emocionados por el recuerdo de aquellos días de lucha, y ante un abarrotado salón de actos de la Casa de Cultura, con la presencia, además, de una representación del SOMA encabezada por José Ángel Fernández Villa, los ponentes narraron algunas de las injusticias de las que fueron testigos y que les movieron a la acción: militarización de los mandos de las empresas, sueldos ínfimos, despótica actuación de los superiores... Alonso habló de su destierro en Soria, del año que tuvo que transcurrir hasta poder volver a su hogar y de cómo se las arregló para organizar la resistencia desde León junto a otros militantes del PCE. «Nos sobraban motivos para lo que hicimos», afirmó. Una hora antes del inicio de la charla, un grupo de alumnos y profesores de la Universidad visitó el pozo Nicolasa, en Ablaña, uno de los escenarios de la revuelta minera del 62 que tuvo eco en Europa y llegó a inspirar obras de Alberti y Picasso.

El recuerdo a los cuarenta años transcurridos continuará durante toda la semana. Hoy, martes, los actos se desarrollarán a lo largo de la mañana en el Museo del Ferrocarril de Gijón con las charlas de los historiadores Abdón Mateos, de la UNED- Madrid; Michael Ralle, de la Universidad París-Sorbonne, y Rubén Vega, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico.

 
   
Índice
 
HAY UNA LUZ EN ASTURIAS. LAS HUELGAS DE 1962 EN ASTURIAS
El Norte de los libros, mayo de 2002

En tiempos de durísima represión, los mineros de Asturias eran el fundamental referente de la capacidad de resistencia popular a lo largo de los años sesenta, progresivamente acompañada de la acción de cada vez más numerosas vanguardias de obreros de las zonas industriales, del estudiantado y de los colegios profesionales a los que iban incorporándose nuevas hornadas de asociados con proyectos personales y colectivos de asaltar la llamada "contradicción de primer plano", es decir, la dictadura fascista. Este libro hace memoria de lo que fue uno de los empeños más emotivos y racionales de la clase obrera española cuando se la reclamaba como el sujeto histórico del cambio, y de hecho lo era.

 
   
Índice
 
LES GÜELGUES DEL 62, NA ACORDANZA
El Sindicato, mayo de 2002
CC.OO. d'Asturies conmemora l'aniversariu d'una epopeya hestórica.

Coincicidiendo colos cuarenta años del entamu de les Güelgues del añu 62 n´Asturies y na villa de Mieres -el mesmu escenariu onde guañó aquel grandísimu movimientu güelguísticu que sutrumió los cimientos de la xerarquía franquista-, CC.OO. d´Asturies y la Fundación "Juan Muñiz Zapico" punxeron en marcha un programa d´actividades que, a lo llargo del tol añu, va valir p´afalar la recuperación pernecesaria de la memoria hestórica, amás de sirvir d´homenaxe a toos aquellos homes y muyeres que protagonizaron una llucha exemplar, qu´algamó sonadía nacional ya internacional y que, de toes toes, marcó un putu d´inflexón na llucha del movimientu obreru y de la izquierda española contra la dictadura.

N´efeutu, naquellos dos meses de la primavera y el rebrotar del mes d´agostu, el movimientu obreru asturianu deba ser el protagonista d´un de los fechos que llograría la categoría d´épicu y que sedría l´aniciu d´una dómina de protestes y rempuestes a la escontra del réxime, allongada y enxamás rota nel tiempu y que diba permitir la recuperación de llendes d´entamos políticos desconocíos hasta entós, amás de valir de catalizador del descontentu políticu y social y de la movilización antifascista n´otres provincies.

Gracies a fechos como los del añu 62, amás del caltenimientu de l´alcordanza de la Revolución del 34, Asturies pasó ase referente a escala nacional de la capacidá de resistencia del pueblu y de la clase obrera, catapultando la figura llexendaria del mineru y la so tradición combativa y faciendo alitar otra vuelta les esperances de la España insumisa.

Los actos que conmemoren esti fechu tan importante -de los que damos actividaes y calendariu nestes mesmes páxines-, entamaron cola presentación, el día 7 d´abril, del llibru "Hay una luz en Asturias.... Las huelgas de 1962 en Asturias".

L´apertura tuvo al cargu de d´Herminia González Muñiz, miembru del Patronatu de la Fundación "Juan Muñiz Zapico" y Secretaria de la Muyer de CC.OO. d´Asturies, que destacó que "estos fechos significaron la renacencia del movimientu obreru y el surdimientu posterior de les Comisiones Obreres". Darréu, l´alcalde de Mieres, Misael Fernández Porrón, rescampló "el papel d´Asturies como bierzu de los movimientos sociales na llucha poles llibertaes". Y tres d´él fizo usu de la palabra Ana Rodríguez Navarro, Direutora Xeneral de Cultura del Gobiernu autonómicu, que señaló que "nun hai que vivir namái de l´acordanza, pero sí persaber la delda que tenemos pendiente". Pela parte de so, l´hestoriador y profesor de la Universidá d´Uviéu, coautor del llibru, Francisco Erice Sebares, destacó la fuercia d´aquelles güelgues que "per primer vez obligaron al réxime franquista a facer modulaciones". El coordinador de la obra y Direutor de la Fundación "Juan Muñiz Zapico", Rubén Vega García, faló de la "delda de sociedá, sobre too moral, colos que dixeron lo que nun se podía dicir y ficieron lo que naide nun s´atrevía a facer" pa caminar na conquista de les llibertaes. Punxo pieslle al actu Alberto Rubio Muñiz, Secretariu Xeneral de CC.OO. d´Asturies.

Na so intervención, Alberto Rubio, falándo-yos a los supervivientes d´aquella xesta presentes nel actu, reconcía la importancia hestórica d´aquelles güelgues: "El vuestru exemplu, el vuestru sacrificiu y la vuestra llucha ye lo que nos permite güei poder falar con toa llibertá", al tiempu que recordaba que siguía habiendo una delda hestórica pendiente con Asturies y permacarba que, entá reconociendo la necesidá de face-y xusticia al pasáu y el grandísimu aporte qu´aquellos fechos apurrieron al movimientu obreru, la llucha entá nun acabó: "Camudaron munches coses, pero la llucha de clases sigue siendo entá tan vidable como entós. El pasáu y el presente tiene que valinos de pan y d´aire pa la nuestra xera d´anguaño".

 
   
Índice
 
HAI UNA LLUZ N´ASTURIES... LES GÜELGUES DE 1962
El Sindicato, mayo de 2002

Una docena d´importantes investigadores tuvieron trabayando a lo llargo de tres años na ellaboración d´esta obra coleutiva onde s´aborden, dende destremaos primes y mui percuriadamente, les causes del españíu, les condiciones baxo les que se da y les repercusiones nacionales ya internacionales de les güelgues del 62 n´Asturies, faciendo por recuperar la memoria hestórica de la llucha obrera, al empar que concienciar de la importancia de los movimientos sociales como axentes activos de les tresformaciones que se dan na sociedá.

Nun ye, poro, namái qu´un llibru-homenaxe, anque nun quier dexar de selo nin lo más mínimo. Rispe por ser, tamién, un llibru d´hestoria, un llibru que´ayude a evitar, en pallabres de Manuel Vázquez Montalbán nel prólogu, que l´Asturies del sieglu XXI puea cayer nel error de nun se conocer: "... gracies a esti llibru habrá acordanza de lo que fue ún de los entamos más sentíos y más racionales de la clase obrera española cuando la reclamaben como suxetu hestóricu de cambiu, y yéralu dafechu, cuando la llucha de clases yera la llucha de clases y non la tensión dialéutica ente norte y sur o centru y periferia..."

 
   
Índice
 
LAS HUELGAS DE 1962 EN ASTURIAS
Fusión, mayo de 2002

Con motivo del 40 aniversario de las huelgas de 1962, la Fundación Juan Muñiz Zapico, entre muchos otros actos conmemorativos, ha promovido la publicación de este libro coordinado por el director de la institución el historiador y profesor de la Universidad de Oviedo, Rubén Vega García. Para llevar a cabo esta monumental obra, Vega ha contado con la colaboración de algunos de los más destacados especialistas españoles en la historia del movimiento obrero y contemporaneístas asturianos, además de con especialistas de otros ámbitos (antropología, ingeniería, filología). Todo ello para que no se escape ningún aspecto en el estudio del conflicto. Así, se estudia el desarrollo de la huelga, su trascendencia, la actividad ante el conflicto, la situación del sector minero, la oposición al franquismo, la actitud ante el conflicto, la situación del sector minero, la oposición al franquismo, la actitud de la dictadura, la de la Iglesia, el papel de las mujeres, la información y la propaganda, la represión, las comisiones obreras, la literatura y la simbología. Destacan también unos impresionantes anexos documentales. En el 62 el malestar en la minería crece: las malas condiciones de trabajo, la miseria, la explotación, la cortedad de los salarios, los sindicatos verticales que favorecen al empresario y no representan a los trabajadores, hacen que el movimiento se generalice.

Es el mayor conflicto de toda la dictadura y supone un desafío al régimen, hay un antes y un después: el régimen tiene que reconocer, por primera vez, la existencia de una huelga; aunque nunca llega a realizarse, llega a plantearse el derecho a la huelga. La movilización pone de manifiesto que faltan muchos derechos fundamentales. El conflicto se resuelve de forma insólita, un ministro viene a negociar con los huelguistas, se reúne con comisiones de obreros que no son del Sindicato Vertical, lo que desautoriza a éste. La huelga también es clave en las relaciones entre la Iglesia y el poder, produciéndose serias fricciones. Con respecto a la información y a la propaganda, habrá un mutismo total. La represión será durísima, detenciones, torturas, destierros...

En cuanto a los logros, destacan la toma de conciencia de la clase obrera y una nueva forma de hacer sindicalismo. Aparecen las comisiones establecidas y se consolidan, también se consiguen mejoras laborales. Por otra parte, se constata la incorporación de nuevas generaciones a la lucha obrera y cierta pérdida de miedo. Asturias se convirtió en el referente de la oposición al franquismo. Sin duda, el acontecimiento editorial del año en Asturias y una obra clave para la historiografía del movimiento obrero.

 
   
Índice
 
LO QUE PASÓ EN ASTURIAS, 1962
La Nueva España, 9 de mayo de 2002
Dieciséis estudios, editados poe la Fundación Juan Muñiz Zapico, investigan y divulgan el conflicto minero de honda repercusión en el franquismo.

Profundizar en el análisis historiográfico de las míticas huelgas originadas en la minería asturiana y divulgar un conflicto de onda repercusión en el contexto sociopolítico y laboral del franquismo (1939- 1975). La obra es una recopilación de 16 estudios que tienen como eje temático las huelgas surgidas a raíz del malestar laboral existente en el grupo Nicolasa de Fábrica de Mieres: el 5 de abril de 1962 unos 25 picadores disminuyeron intencionadamente su ritmo de producción en protesta por la reorganización de los turnos de trabajo realizada unilateralmente por la empresa. Con ello se desataba un conflicto cuya trascendencia se expresa con rotundidad en una de las primeras páginas del libro: "Los antecedentes de la actual democracia española deben buscarse no solamente pero sí también y en no escasa medida, en 1962 es Asturias" (Pág. 61).

Pero, ¿cuál era la situación que en España justificaba que un conflicto laboral, espontáneo y pacífico como fueron las huelgas mineras de primavera, tuviera tal relevancia histórica; por qué fue resuelto por el Gobierno con una solución política negociada por uno de sus ministros, José Solís, y plasmadas las concesiones en el "Boletín Oficial del Estado"? La respuesta está en la naturaleza del régimen franquista, la coyuntura económica nacional y el eco alcanzado por la propuesta.

La consolidación del "Nuevo Estado" franquista exigió, por su propio origen histórico, la modificación de los presupuestos jurídico-ideológicos que definían las relaciones de producción. El nacionalsindicalismo, en su afán superador de los antagonismos interclasistas, prestó todo su empeño en la configuración de una organización sindical verticalista donde las categorías de patrono y obrero quedaron subsumidas en la única de "productor".

No obstante, las amplias funciones normativas atribuidas a la OSE en el ámbito laboral devinieron en una paulatina y significativa pérdida de competencias del sindicato vertical, convertido de hecho en un mero órgano gestor de las entidades estatales. El aparente reforzamiento sindical a raíz de la ley de Convenios Colectivos de 1958 encubre, por otra parte, la instrumentalización estatal del mismo en una coyuntura en que la flexibilización laboral, inherente al propio desarrollo económico, y la moderación del intervencionismo ministerial requerían ser compensadas por un control indirecto, pero efectivo, de los nuevos mecanismos de regulación salarial.

El fuerte control social ejercido sobre la mano de obra en el sector industrial se compaginó con la práctica de un paternalismo autoritario, proyectado a través de las reglamentaciones de trabajo, que traicionaba en su contenido el principio mismo de "justicia social" tan arduamente defendido desde instancias oficiales, haciendo compatible tal concepto con unos mínimos salariales rígidos (inferiores al coste de vida), con una constante pérdida de poder adquisitivo de los salarios obreros, con unos reducidísimos períodos de vacaciones, con una jornada laboral intensiva, con una total falta de seguridad e higiene en el trabajo, con unas prestaciones sociales de escasa cobertura económica y asistencial, y con una rígida disciplina laboral (marcadamente militarista en las minas de carbón).

Las condiciones de trabajo de la clase obrera se mantuvieron prácticamente inalterables hasta comienzos de los años sesenta. La negociación colectiva, que impulsó mejoras laborales y salariales a lo largo de esta década elevando el nivel de vida de los trabajadores, no prosperaría, sin embargo, en la industria hullera hasta 1972 (año en que se suscribe el primer convenio colectivo de Hunosa), pues la fuerte tensión laboral existente en las minas asturianas a partir de 1962 justificó que el Ministerio de Trabajo, presionado por la patronal, cancelase la contratación colectiva en las principales empresas hulleras y optase por la menos arriesgada fórmula de una nueva reglamentación para el sector.

La ausencia de conflictos colectivos en los años 40-50 no puede ser tomada como indicador de actitudes complacientes por parte de los trabajadores hacia unas relaciones de producción regidas por el paternalismo estatal y el abuso patronal. En este contexto, el conflicto individual, que se presenta como única vía de manifestación del descontento obrero respecto a las condiciones de trabajo se convirtió en trasunto del conflicto colectivo: los numerosos expedientes tramitados por las magistraturas de trabajo han dado una ajustada visión de la tensión laboral existente en los centros productivos, y especialmente en las minas, durante el largo período autárquico (1939-1959).

Las huelgas mineras de los años sesenta tuvieron en Asturias su antecedente en el elevado índice de conflictos individuales. La crisis hullera, con el consiguiente cierre de explotaciones, despidos e inseguridad económica, convertirá, a partir de 1962, el malestar latente en protesta generalizada. Junto a las iniciales reclamaciones salariales de los mineros, surgirán reivindicaciones profesionales y asistenciales estrechamente vinculadas a la problemática sectorial, puesta de relieve a través de las demandas obreras en los años precedentes.

La estrategia patronal frente a las huelgas estuvo nítidamente definida desde el surgimiento de las mismas: neutralización de los elementos obreros más significativos en el conflicto (represión selectiva mediante suspensiones temporales de empleo y sueldo y, en menor medida, el despido) y cierre patronal (intimidación colectiva).

La conflictividad en Asturias, asociada estrechamente a la actividad minera, deriva tanto de las peculiaridades laborales de la industria extractiva como del contexto socioeconómico de las cuencas hulleras: las condiciones de un trabajo especialmente penoso, una actitud patronal guiada por pautas no tanto productivistas como meramente especulativas, la existencia de una fuerte conciencia obrera entre los mineros asturianos (que les induce a valorar la tensión social desde la perspectiva del antagonismo interclasista y a reforzar los sentimientos de solidaridad) y, por último, la situación de crisis que afecta en los años sesenta al subsector del carbón, son factores cuya concurrencia situaron históricamente al obrero minero a la vanguardia de la protesta colectiva en la región.

El libro Las huelgas de 1962 en Asturias se inicia con un prólogo de Manuel Vázquez Montalbán de expresivo título, "Las huelgas ya no son lo que eran"; le sigue, a modo de introducción, el estudio de Rubén Vega sobre la trascendencia de las huelgas de 1962, sus causas y significación. Los historiadores catalanes Carme Molinero y Pere Ysás, expertos conocedores de la historia social y económica del franquismo, realizan una síntesis de la historiografía clásica y reciente que, en el marco de estudios más amplios, trata el tema de las huelgas de 1962. En la parte final del libro, Benigno Delmiro rastreará la presencia de las mismas en la literatura.

Ramón García Piñeiro, apasionado investigador de la problemática minera en Asturias durante el franquismo, con el lenguaje chispeante que le caracteriza, nos relata a lo largo de los varios artículos que incorpora en este libro, lo que fue el día a día de los acontecimientos huelguísticos de abril y mayo del 62, con el denominado "epílogo" de agosto; la contribución y participación de las mujeres en la lucha obrera de esos meses, el carácter y significación de la represión gubernativa, los códigos de resistencia y la respuesta obrera.

El análisis de las condiciones de trabajo y conflicto de la clase obrera asturiana en el contexto del plan de estabilización y sus efectos corre a cargo de Francisco Erice, así como el último, y muy pertinente, de los estudios incluidos en el libro, dedicado a interpretar las huelgas de 1962 a la luz de la tradición épica de la Asturias roja. La situación empresarial en la industria del carbón y cuestiones como la política de precios, condiciones de producción y salarios a comienzos de los sesenta en la minería asturiana son descritas por María Moro. Le siguen, en equilibrado tono desmitificador, los estudios acerca de las fuerzas de oposición al franquismo, su actuación durante las huelgas, el papel de los obreros cristianos (que como pone de relieve Julio Vaquero, si bien no fueron los organizadores, junto con los comunistas, del movimiento huelguístico, como maliciosamente divulgaron los medios oficiales de entonces, sí fueron activos impulsores del mismo) y de la Iglesia ante el conflicto.

El descrédito de la organización sindical, la actuación de la autoridad gubernativa, la manipulación informativa del Régimen y, como contrapunto, la propaganda lanzada por la oposición, el protagonismo de las comisiones obreras y dos estudios basados en el relato de quienes vivieron y participaron en la huelgas hace 40 años (el valor y los límites de la historia oral a debate) completan esta excelente ycasi exhaustiva panorámica de un conflicto que, como la insurrección de 1934, sitúa a los mineros asturianos en primer plano del movimiento obrero contemporáneo.

Lectura muy recomendada para quienes creen perdidas algunas loables señas de identidad, recuperables con el ejercicio de la crítica histórica más que de la historia nostálgica.

 
   
Índice
 
Cuando la cuenca de Mieres retó a Franco
El País, 8 de abril de 2002
Los mineros asturianos conmemoran los 40 años de la mayor lucha obrera contra el régimen desde la guerra civil

Oviedo, Javier Cuartas

Hace 40 años, una protesta laboral en el pozo Nicolasa, de Mieres, fue el detonante que volvió a colocar a los mineros de Asturias en la vanguardia del movimiento obrero español. Las huelgas mineras de 1962, que paralizaron las cuencas hulleras del Caudal y del Nalón, y que se propagaron de inmediato al sector metalúrgico de ambos valles y de Gijón, pusieron en pie contra el franquismo a 60.000 obreros de Asturias en la mayor convulsión social que había conocido la dictadura desde el final de la Guerra Civil. La chispa estalló el 7 de abril y ayer, para conmemorar la efeméride, la Fundación Juan Muñiz Zapico, de CC OO, reunió en Mieres, no muy lejos de donde se desencadenó la protesta, a un centenar y medio de protagonistas de aquella rebelión obrera. Los huelguistas del 62, ya jubilados, asistieron a la presentación de un libro colectivo realizado por una treintena de historiadores sobre los acontecimientos que ellos protagonizaron, posaron para la posteridad frente al consistorio municipal y compartieron un almuerzo en el que volvieron a oírse, con la misma pasión idealista de entonces y el mismo espíritu de sacrificio, las convicciones firmes de los viejos luchadores. Nunca claudicaron y todos repiten ahora con orgullo que fue su lucha, y la de tantos otros obreros españoles, la que permitió el avance social y la reconquista de los derechos cívicos, políticos y sindicales.

Alberto Muñiz Álvarez, Berto Loredo, 64 años, es uno de los dos únicos mineros que aún viven de aquel primero de Nicolasa que puso en marcha el movimiento. Entonces tenía 24 años. 'Demostramos que era posible luchar contra el franquismo y plantarle cara pese a todas las represalias que padecimos'. Berto sufrió 20 detenciones, fue condenado dos veces por el Tribunal de Orden Público y sumó 11 años de cárcel y de despidos.

El otro superviviente de Nicolasa, Luis Mora Álvarez, 71 años, fue procesado por un tribunal militar. El coronel que lo juzgó le miró a los ojos y le dijo: 'Hay que ver, con la limpieza que hicimos en Asturias, y aún quedan raíces'. Permaneció en la cárcel de Carabanchel hasta enero de 1964. 'Todos volveríamos a hacer lo mismo otra vez si fuese necesario'.

Francisco González García El Cordobés, 82 años, llegó a Asturias procedente de su Córdoba natal para trabajar en el pozo Barredo. 'A mí me sacaron esposado de la mina y me llevaron a Carabanchel. Entre presidio y despido estuve nueve años. Pero fue una lucha capital'.

Eliseo Iglesias, 60 años, hermano del ex secretario general de PCE y ex coordinador de IU, Gerardo Iglesias, exhibe un codo deformado como secuela de las torturas y los malos tratos. Fue despedido y estuvo en la cárcel cinco veces. 'A mi padre y a mi hermano siempre los vi en presidio. Nuestra lucha fue muy costosa pero fue valiosísima porque nos permitió avanzar'.

Manuel Rodríguez Rodríguez Víctor Casucu, 67 años, promovió la huelga en el pozo Santa Bárbara. 'La huelga del 62 y las siguientes dañaron seriamente a estamentos del sistema', dice.

Ayer, 7 de abril, se cumplieron 40 años del comienzo de todo aquello. La huelga se prolongó hasta la primera semana de junio, pero volvería a estallar en los meses de agosto y septiembre. Durante aquellos largos meses de paro y represión, relevantes intelectuales españoles suscribieron manifiestos colectivos en apoyo de los mineros asturianos. Los estudiantes salieron a la calle y popularizaron el grito Asturias, si: Opus, no. Se decretó el estado de excepción, hubo deportaciones, consejos de guerra, torturas, despidos, encarcelamientos y cierres patronales. Ya nada habría de ser igual.

 
   
Índice
 
AQUEL ATRONADOR SILENCIO DEL 62
La Nueva España, 8 de abril de 2002
La izquierda homenajea en Mieres a los protagonistas de la gran huelga minera

«¿Cuatro o cinco nombres clave de la huelga del 62? Es imposible darlos y resultaría injusto intentarlo». Rubén Vega, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico, ligada a CC.OO., y coautor del libro «Las huelgas de 1962 en Asturias», tiene muchas cosas claras sobre aquel episodio imprescindible para entender la historia contemporánea del movimiento obrero. Una de ellas es que la movilización que empezó un 7 de abril de hace 40 años en el pozo Nicolasa tuvo miles de nombres clave, los de cuantos durante dos meses participaron en una protesta que rearmó en Asturias y fuera de ella los gritos por la democracia y contra el régimen franquista. Ayer, por iniciativa de CC.OO., sindicato cuyo origen tuvo mucho que ver con los cambios que experimentó la lucha obrera a partir de los acontecimientos del 62, Mieres llenó el salón de Cajastur para hacer memoria y asistir al homenaje de la izquierda asturiana a 150 hombres y mujeres que participaron activamente en los sucesos de la gran huelga: comunistas, socialistas, cristianos de base, gentes sin militancia, personajes que luego tuvieron relieve público y muchos otros que no. El historiador Francisco Erice, otro de los autores del libro y encargado ayer de su presentación, no dudó en hablar de «heroísmo» al esbozar una aproximación a los sucesos que mediaron entre abril y junio de 1962, de la resistencia de los trabajadores, de sus familias, de la brutal represión: centenares de detenidos, más de cien deportados...

Aquellos sucesos que prendieron en el resto del país y que resonaron en muchos otros -convinieron Erice y Rubén Vega, así como Ana Rodríguez Navarro, directora general de Cultura- determinaron un antes y un después en las luchas antifranquistas, en las estructuras del propio régimen y en su imagen exterior. Empezó, recordaban ayer algunos de sus protagonistas, a partir de una protesta de 25 picadores de Nicolasa por un conflicto salarial. Siguió la larga huelga, bautizada como «la del silencio» por el mutismo que guardaban los trabajadores al acercarse cada día a las minas del Caudal, del Nalón o de Teverga. Silencio atronador en defenda de la libertad.

Alberto Rubio, secretario de la Unión Regional de CC.OO. de Asturias, hizo ayer, durante el homenaje a los artífices de las huelgas de 1962, un llamamiento a mantener vivo «el espíritu de rebeldía» que ellos demostraron. «Afortunadamente, la Asturias de 2002 no se parece en nada a la de entonces en el capítulo de las libertades, pero hay muchas luchas por delante. Existe una deuda histórica con la región y con las Cuencas», afirmó.

 
   
Índice
 
LOS ROSTROS DE LA 'HUELGONA'
La Voz de Asturias, 8 de abril de 2002
Mieres revive cuarenta años después el inicio de la huelga de la primavera de 1962, que se extendió a buena parte de España y tuvo gran trascendencia en el régimen.

Cuarenta años después del estallido de la gran huelga de la primavera de 1962, muchos de sus protagonistas volvieron ayer a verse las caras. Más de 140 veteranos de la lucha antifranquista se reunieron en un acto que, organizado por la Fundación Juan Muñiz Zapico y CC.OO. de Asturias, tenía como objetivo "contribuir a preservar la memoria de la lucha obrera".

Hombres y mujeres a los que en muchos casos los costó sangre y sudor su participación en la lucha obrera por la dignidad, acudieron a Mieres desde distintos puntos de la cuenca minera del Caudal y Nalón, Gijón, Oviedo, Teverga, Narcea y Grado para recibir un sencillo y sentido homenaje.

"Con emoción". Así vivió Aquilino Fernández, un activo luchador mierense en favor de las libertades, el emotivo acto de presentación del libro Hay una luz en Asturias. Las huelgas de 1962 en Asturias, en el que se analiza lo ocurrido hace ya 40 años.

Otros veteranos de esta lucha, como es el caso de Emilio Barbón, recordaron con cariño que "en aquellos años vivimos malos momentos y también otros enternecedores". Quizá ese fue el motivo para que Alberto Álvarez, otro activo participante en las huelgas del año 1962, no dudase ni un segundo al resaltar que "es conveniente recordar lo acontecido".

Precisamente "la recuperación de la memoria histórica para que esa chispa de rebeldía siga vigente "fue la consigna dada ayer por la representante de CC.OO. de Asturias en el patronato de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Herminia González, encargada de presentar y dar comienzo el acto conmemorativo.

Posteriormente pasaron por el atril para exponer sus consideraciones sobre las huelgas del 62 y rendir reconocimiento público a los participantes el alcalde de Mieres, Misael Fernández Porrón; la directora general de Cultura, Ana Rodríguez Navarro; el profesor de la Universidad de Oviedo, Francisco Erice, en representanteción de los 12 autores del libro; el director de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Rubén Vega; y el secretario general de CC.OO. de Asturias, Alberto Rubio.

Durante las intervenciones se puso de manifiesto la gran importancia de la huelga, que determinó "un cambio en la actitud del régimen ante estamentos como la Iglesia y la Comunidad Europea". También se resaltó el destacado papel desempeñado por la mujer, que "constituyó uno de los símbolos más importantes del conflicto", como recordó Ana Rodríguez Navarro.

Asimismo, Rubén Vega destacó que la movilización "refuerza el mito de la Asturias rebelde y roja". Por su parte, Alberto Rubio afirmó que con la Asturias del 2002 "sigue habiendo una deuda histórica pendiente", y hay que juntar el pasado y el presente porque "la lucha de clases continua".

 
   
Índice
 
"COLES FUELGUES DEL AÑU 62 EL MOVIMIENTO OBRERU ASTURIANU CONVIRTIÓSE NUN REFERENTE MUNDIAL"
Les Noticies, 7 de abril de 2002
El próximu domingu preséntase en Mieres, dientro d'un homenaxe a los veteranos de la llucha poles conquistes sociales, el llibru colectivu "Las huelgas de 1962 en Asturias"

El próximu domingu cúmplense cuarenta años del entamu de les fuelgues de 1962. La Fundación Juan Muñiz Zapico aprovecha la ocasión pa presentar en Mieres el llibru "Hai una luz en Asturias. Las huelgas de 1962 en Asturias". Acompañando la presentación d'esti testu colectivu va realizase un homenaxe a los veteranos de la llucha obrera. Nesta entrevista, Rubén Vega, coordinador del llibru y director de la Fundación, fálanos de la importancia d'aquelles movilizaciones.

- ¿Cómo yeren les condiciones de vida de la clase obrera asturiana nos sesenta?

- A xulgar polo que cuenten los testigos bastante precaries. De les munches entrevistes que ficimos na ellaboración del llibru, una cosa na que coinciden prácticamente toos- y que tamién ta rexistrao nos documentos d'archiu- ye que nun se ganaba un duru, había xornaes grandísimes y condiciones de trabayu bastante estenuantes. Nesti sentíu tanto la memoria de los protagonistes como la documentación de los archivos, incluyida la documentación de sectores del réxime, como la policía o'l Sindicatu Vertical, coinciden en que les condiciones de vida de los trabayadores yeren bastante dures.

- ¿Cuáles fueren les razones concretes que llevaron la fuelgues de 1962?

- Hai una combinación de factores relativamente complexa, de descontentu coles condiciones de vida y de trabayu, descontentu cola dictadura, los efectos del plan d'estabilización de 1959 y los recortes drásticos que tuvieron nos salarios... Al final, too indica que les fuelgues precipítense por una combinación de malestar económicu y de descontentu políticu. Un movimientu tan xeneralizáu tien que tar espresando un desconentu mui fondu: pola dimensión qu'algamen les fuelgues, pola cantidá de xente que s'involucra, pola facilidá cola que se van encadenando les reacciones cola que se produz la slidaridá d'una empresa a otra o d'una comunidá a otra, mesmamente. Evidentemente'l descontentu yera mui xeneralizáu y mui fondu.

- ¿Qué trescendencia tuvieron n'Asturies?

- D'una manera como namás ocurriere otra vez na historia. Concretamente, en 1934 el movimientu obreru asturianu conviértese nun referente, non sólo pal restu del Estáu, sinón a nivel internacional. Le fuelgues de 1962 consoliden el mitu de l'Asturies "roxa", revolucionaria y obrera, mui vinculáu al papel de los mineros nel movimientu obreru. Nesti sentíu, Vázquez Montalbán dizlo mui claro nel prólogu del llibru cuando escribe qu'hai un momentu de los años sesenta nos que la pregunta, pase lo que pase políticamente n'España, ye ¿y los mineros asturianos qué faen? Estes fuelgues son les mayores qu'hubo en tola dictadura, nin antes nin depués hai una fuelga de semeyante magnitú, hailes más llargues, pero fuelgues d'empresa, non como éstes que se xeneralicen nun sector y se prollonguen per dos meses. Amás provoquen una de les más series crisis polítiques que la reivindicación obrera consiguiere en tol fraquismu. El fechu de que'l Réxime salte los sos propios calces llegales, qu'heba un ministru que negocia'l desenllace d'una fuelga... Too eso nun tenía precedentes nin vuelve a pasar, hai otros conflictos qu'evidentemente tamién conmueven les estructures del réxime- particularmente les movilizaciones contra'l Procesu de Burgos o les fuelgues d'El Ferrol, de Vigo o del baxu Llobregat...- pero ye verosímil pensar que nun hai nengún conflictu que tenga l'algame y la trescendencia d'estes fuelgues.

- ¿Qué "actos reflexos" xeneraos por estes fuelgues son señalables n'otros puntos del Estáu?

- Hubo una estensión mui amplia de la fuelga. Hai fuelgues que se xeneralicen en prácticamente tola industria, cola escepción d'Altos Hornos en Bizcaya. Pero depués repercusión mayor o menor, a veces mui localizada y otres más estensa, haila na metá de les provincies españoles. Hai fuelgues en Barcelona y en Madrid, en toles cuenques mineres d'España: Andalucía, Aragón, Lleón, Cataluña, Murcia... Nun hai una cuenca minera n'España que nun pare. Hai fuelgues en munchos astilleros... Reflexu del conflictu hailu inclusive en Canaries o Baleares, en sitios bastante insólitos naquel tiempu y no que yera'l movimientu obreru.

- Enantes yá lo comentasti un poco per alto; ¿cuála foi la reacción del apataru franquista delante les fuelges?

- Tienen delles respuestes en distintes fases. Nun primer momentu tán mui condicionaos pol contestu, acaben de solicitar negociaciones col Mercáu Común y entós intenten encalzar el conflictu plantegándolu como un problema llaboral. A midía que'l conflictu va creciendo y que se- yos va de les manes faen lo qu'efectivamente facía colos conflictos obreros: palu, represión... Ehí entamen a detener xente, les detenciones, les tortures, redaes masives pa, finalmente, decrear l'estáu d'escepción, colo que se suspenden les presuntes garantíes que'l Fueru de los Españoles contemplaba. Pero, como la fuelga sigue creciendo y tresciende fuera d'Asturies, hai un momentu nel que'l Réxime decide facer una cosa que ye bastante insólita: negociar. Nesi momentu el ministru Solís desplázase a Asturies, pasa una selmana negociando y aende hasta abren, dientro d'una situación que llegalmente yera d'estáu d'escepción, espacios pa facer asamblees nos pozos, pa elexir comisiones que representen a los trabayadores y pa qu'al traviés d'eses comisiones s'espresen les demandes de los trabayadores. Esta situación ye tamién bastante insólita, tien mui pocos precedentes y mui pocos paralelismos. Finalmente, nel tema específicu de los mineros acaben cediendo. Les reivindicaciones de los mineros acaben siendo recoyís nun decretu que sal nel Boletín Oficial del Estáu cuando la fuelga inda ta activa. Les represalies son relativamente poques nesta primer fuelga, la de la primavera, en rellación colo que fueren n'otros conflictos, lo que pasa ye que la fuelga rebrota otra vez n'agostu y ehí'l Réxime yá vuelve a les sos más pures esencies: deportación de 126 trabayadores, cientos de despedidos... intenten sofocar al movimientu obreru pola vía clásica de la represión pura y dura.

- La prensa reflexaba too esto d'una manera mui peculiar, ¿non?.

- El comportamientu de la prensa ye mui revelador de lo que representa una prensa controlada, censurada ydirixida nun réximen dictatorial. Na primer fuelga la prensa mantién un silenciu absolutu unes selmanes hasta que llega'l decretu d'estáu d'escepción. Nesi momentu yá nun se puede negar la so esistencia- el decretu d'estáu d'escepción señalaba precisamente les fuelgues como un de los principales motivos- y entós pasen tol mes de mayu escribiendo que la fuelga acaba, que los trabayadores vuelven al trabayu, hasta que llega Solís y entama a haber un tratamientu mas exhaustivo de lo que ta pasando, de la negociación abierta.Siempre con informaciones que nun tán siendo redactaes polos periodistes, sinón que tán siendo emitíes directamente dende'l Ministeriu d'Información y Turismu, de manera que cuando agora vas a la hemeroteca y mires los distintos periódicos alcuentres que les informaciones son lliterales, esactamente igual, lo que cambia son los titulares, que yera lo único qu'escribíen nes redacciones.

 
   
Índice
 
Cuarenta años después de la gran huelga
La Nueva España, 6 de abril de 2002
El despido de siete mineros del pozo Nicolasa motivó una de las mayores protestas mineras
El movimiento se extendió a gran parte de los centros industriales de toda España

Se cumplen cuarenta años de las movilizaciones mineras del 62. Año que marca un antes y un después en la lucha por los derechos de los trabajadores debido, entre otras cosas, al desplome de los sindicatos oficiales y a la aparición del sindicalismo clandestino. Para Rubén Vega García, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico, «estas movilizaciones representan una bisagra entre dos mitades del franquismo. Fue la movilización obrera más importante y la que involucró simultáneamente a más trabajadores demostrando la capacidad de oposición del colectivo. Además constituyó un importante cambio en la actitud del régimen ante otros estamentos como la Iglesia, la prensa o las relaciones con la Comunidad Europea».

El origen del descontento de los trabajadores se remonta a 1957, momento en que ante el desmoronamiento de las defensas autárquicas sobre el carbón el empresariado inicia una reconversión, llamada racionalización, que reduce los salarios y hace desaparecer ciertas primas. Esta medida trajo como consecuencia diferentes actos de rebeldía en algunas explotaciones y diferentes medidas de represión.

Estos movimientos tendrían secuelas en la década siguiente y traerían como consecuencia la aparición de las comisiones de solidaridad que recogían aportaciones de los mineros con destino a los represaliados. A partir de 1960 las organizaciones clandestinas van asentándose en las zonas mineras manifestándose en conatos de huelga. Sin embargo, las estructuras de contención laboral del régimen aguantarían hasta el 7 de abril de 1962, fecha en la que fueron despedidos siete trabajadores de «Nicolasa». El conflicto se extendió rápidamente al conjunto de las explotaciones de Fábrica de Mieres que pasaría pronto a la cuenca de Turón y, a partir del día 18 a la zona de Aller para posteriormente pasar a la cuenca del Nalón. Entre finales de abril y primeros de mayo el conflicto se extendió a las principales factorías asturianas así como a las zonas carboníferas de León, Berga, Teruel, Barruelo y Puertollano y con más o menos intensidad a las zonas industriales de todo el país.La acción de los piquetes fue fundamental durante el conflicto. En este aspecto las mujeres de los trabajadores más comprometidos desempeñaron un papel importante. También, la sensibilización internacional con el conflicto contribuyó al afianzamiento del mismo.

Anulación de represalias

A finales de mayo el Gobierno cumplió con las exigencias obreras que pasaban por la anulación de las represalias empresariales y gubernativas volviendo los trabajadores a sus puestos. Parecía la más importante victoria del movimiento obrero en muchos años pero la crispación suscitada continuó latente hasta el mes de agosto en que algunos desacuerdos y fricciones hicieron explotar el precario equilibrio alcanzado en mayo. El 18 de agosto trabajadores de Duro Felguera se negaron a entrar al trabajo en el pozo Venturo por el despido de un compañero decretando la empresa el cierre por orden gubernativa. La huelga se extendió rápidamente ya que los patronos se dieron bastante prisa a clausurar pozos donde surgían conatos de solidaridad. Las organizaciones sindicales vieron en esta actitud un cierre patronal inducido por las autoridades con el fin de desacreditar a los mineros y justificar las medidas represivas suspendidas en el mes de mayo. Durante el período entre ambas huelgas la Brigada Social había revisado exhaustivamente los archivos policiales para seleccionar las primeras detenciones.

Para Rubén Vega, «muchos de los trabajadores que participaron en los acontecimientos vieron esta situación como una provocación. Hay actitudes que son reveladoras. Solamente cuatro días después del primer cierre ya existían listas con propuestas de destierro y eso no se hace de un día para otro».

La patronal minera aprovechó la situación para deshacerse de los trabajadores conflictivos mientras la Brigada Social intentaba destruir los aparatos clandestinos deteniendo y deportando a los obreros más significados.

Se habla de 300 mineros desterrados de Asturias que fueron enviados a distintos puntos de la geografía española lo que provoco la creación de comisiones para canalizar la solidaridad económica y presionar para atenuar su mala situación. Hasta noviembre del 63 no pudieron regresar aquellos trabajadores que la autoridad consideraba más peligrosos.

De la importancia y trascendencia de aquellos acontecimientos da buena prueba la repercusión y eco que encontró a nivel internacional así como entre artistas e intelectuales. Pintores, poetas y escritores plasmaron en su obra la inquietud que aquellos hechos de los mineros asturianos crearon en la sociedad española.

La Fundación Juan Muñiz Zapico recupera para la memoria colectiva este importante acontecimiento de la historia.

 
   
Índice
 
La Fundación Juan Muñiz inicia mañana los actos conmemorativos
La Nueva España, 6 de abril de 2002

En la reciente historia de España, Asturias ha ocupado un lugar muy importante en el ámbito del movimiento obrero. Las movilizaciones mineras de 1962 supusieron un antes y un después en cuanto a la lucha por las libertades se refiere.

Por este motivo la Fundación Juan Muñiz Zapico se dispone a desarrollar un amplio programa de actividades con motivo de la celebración del cuarenta aniversario de este movimiento.

El proyecto aborda el estudio de las huelgas del 62 atendiendo a diferentes aspectos de las mismas buscando el equilibrio entre el rigor histórico y la divulgación con el fin de contribuir a la preservación de la memoria.

Mañana, 7 de abril se cumplen cuarenta años del despido de los trabajadores del pozo San Nicolás que dieron como resultado aquellas movilizaciones. Por ello, la Fundación inicia sus actividades en Mieres. Lugar elegido para la presentación del libro «Las huelgas de 1962 en Asturias», en el que han colaborado especialistas en Historia del ámbito sindical y universitario y que está prologado por el escritos Vázquez Montalbán, que tendrá lugar a las doce de la mañana en los salones de la Obra Cultural de Cajastur en la calle Jerónimo Ibrán. Tras esta presentación, tendrá lugar una comida homenaje a los veteranos del movimiento obrero en la que participarán más de ciento cincuenta personas que de una u otra manera participaron en la lucha por las libertades durante los años del franquismo, tanto en el 62 como en años anteriores y posteriores.

Esta conmemoración, que se aúna bajo el lema «Hay una luz en Asturias», continuará después pos distintos lugares de la región con diferentes actos, presentaciones de libros, documentales, exposiciones y culminará el 30 de noviembre en el concejo de Langreo donde se homenajeará a los deportados en la fecha que coincide con su regreso a Asturias en 1963.

 
   
Índice
 
CC.OO. RECUPERA LA MEMORIA DE LA HUELGA DE 1962
La Voz de Asturias, 5 de abril de 2002
Mieres acogerá el domingo un homenaje a los veteranos de un "conflicto decisivo"

La ola de huelgas que sacudió España en la primavera de 1962 volverá al primer plano de la actividad sindical cuarenta años después. Comisiones Obreras presentó ayer un profuso programa de actos para rememorar hasta noviembre aquel conflicto. Desde los pozos asturianos, que se mantuvieron inactivos casi dos meses, los paros se extendieron a otros ramos de actividad y a la mitad de las provincias del país. Todo comenzó en Mieres un 7 de abril y a la capital del Caudal volverá la memoria el próximo domingo. A través de la Fundación Juan Muñiz Zapico, el sindicato rendirá homenaje el próximo domingo a los mineros veteranos que vivieron aquellas semanas extraordinarias en primera fila.

"Intentamos recordar a quienes contribuyeron a cambiar la Historia y aún hoy representan la lucha contra la dictadura franquista. Realmente, escasean los tributos a los verdaderos protagonistas de aquella rebeldía", señaló el secretario general de CC.OO. de Asturias, Alberto Rubio, en la presentación de las actividades que, hasta finales de noviembre, conmemorarán los 40 años de aquella lucha. El acto de Mieres, que irá precedido de la presentación de Las huelgas de 1962 en Asturias, un estudio colectivo de una docena de historiadores asturianos y españoles sobre su trascendencia. La obra lleva un prólogo del escritor Manuel Vázquez Montalbán, que recuerda en su contribución cómo fue detenido en aquellas fechas por cantar Asturias patria querida en solidaridad con los huelguistas.

CAMBIO DE EPOCA Para el director de la Fundación y coordinador del proyecto, Rubén Vega, el estallido de 1962 es la "bisagra que divide en dos el franquismo en el plano social y político, de la misma manera que los planes de estabilización lo son en el económico". Vega recuerda que la huelga era entonces un delito sometido a la jurisdicción militar, pero que la magnitud del descontento y el apoyo de los intelectuales a los mineros forzó al Gobierno a avenirse a una negociación. Ese manifiesto de profesores, encabezados por un ancianísimo Ramón Menéndez Pidal, que solicitaba libertad de prensa y derecho a la huelga será también muy analizado en estos meses.

Los causantes de aquella "conmoción" que empezó a separar a Franco de la Iglesia y volvió a centrar la atención internacional en España tras los duros años de la autarquía se reencontrarán el domingo en un restaurante mierense. Los organizadores esperan reunir a unas 150 personas en el acto.

OTRO RECUERDO El programa de actos se cerrará en la cuenca del Nalón el 30 de noviembre. CC.OO. reunirá entonces en Langreo a los supervivientes de la represalia que la dictadura desencadenó tras la vuelta al trabajo a comienzos de junio. Hasta 126 asturianos -todos ellos mineros, menos dos- se vieron obligados a desterrarse y fueron repartidos por toda España. El sindicato cree que la mitad aún vive e intentará reconocer su sacrificio en un acto independiente. "La libertad fue una conquista de ellos", señaló Vega.

 
   
Índice
 
"HAY UNA LUZ EN ASTURIAS...", RECORDANDO LES FUELGUES DE 1962
Les Noticies, 10 de marzo de 2002
La Fundación Juan Muñiz Zapico entama una serie d'actos, publicaciones y esposiciones conmemoratives

La Fundación Juan Muñiz Zapico presentó esta selmana el proyectu "Hay una luz en Asturias..." Las huelgas de 1962. Un trabayu nel que lleven tres años trabayando pa conmemorar el cuarenta aniversariu de les fuelgones asturianes. Rubén Vega, historiador y director de la Fundación, comenta l'orixe d'esti trabayu de recuperación activa de memoria: "vamos tratar de recuperar la memoria d'aquelles fuelgues y revindicar el papel que naquelles circunstancies de la dictadura franquista desempeña'l movimientu obreru asturianu na llucha contra la dictadura y pola recuperación de les llibertaes. Lo que topemos ye que col pasu del tiempu y colos vientos que cuerren, el papel en xeneral del movimientu obreru y en particular el papel d'aquelles fuelgues va relegándose a capítulos marxinales, va perdiendo pesu nes interpretaciones del franquismu".

Pa Vega ye inesplicable esti arrinconamiento: "el fechu de que cientos de miles de trabayadores vaigan a la fuelga en plena dictadura, cuando la fuelga ye delitu de sedición y la xente va a Conseyu de Guerra por ella con delitu de rebelión militar... Estes fuelgues faen que'l propiu Franco y les estructures del réximen se conmocionen y qu'un ministru de Franco- cosa que nunca pasare, ni enantes nin depués- viniere a negociar colos mineros a Uviéu. Ye una cosa verdaderamente insólita. Amás esa fuelga de llugar al primer manifiestu colectivu d'intelectuales contra'l franquismu. Tamién da llugar una gran producción artística (poesía, novela, pintura...), publicaciones centraes nesti tema, tanto nel interior como nel esiliu... y la incorporación d'una xeneración nueva a la llucha antifranquista, la consolidación de les Comisiones Obreres como síntoma de les nueves formes d'organización del movimientu obreru y de la oposición al franquismu. Dende la Fundación creemos que se recuerda poco y mal y que merecía un esfuerzu por rescatar esa memoria".

El proyecto de "Hay una luz en Asturias... Las huelgas de 1962" dixébrase en delles actividaes: la publicación de dellos llibros, una esposición d'arte, actos conmemorativos... El primer llibru, el que cuenta le fuelgues n'Asturies, va a tener la so presentación en Mieres el próximu 7 d'abril, xusto cuarenta años depués de qu'estallare la fuelga nel Pozu Nicolasa. "Esi llibru yá ta n'imprenta y xunto a él vamos a entamar en xunetu, en collaboración cola Universidá y los ayuntamientos de Llangréu y Xixón, un congresu d'historiadores españoles y de fuera que van dar cuenta del ecu de lo que taba pasando n'Asturies. Va haber venti historiadores que van falar de cómo se vieron aquelles movilizaciones dende Lleón, Andalucía, Galicia, País Vascu, Cataluña, Valencia, Baleares, Canaries, Murcia, Extremadura, Castiella- La Mancha y Aragón. Amás tamién van participar historiadores de Francia, Alemaña, EE.UU. y Hungría. Depués queremos recoyer les ponencies presentaes nun llibru que se va presentar en payares", comenta Vega.

L'arte tamién va xugar el so papel nesti necesariu recuerdu al traviés d'una esposición: "de lo que tratamos ye de reunir les obres d'arte rellacionaes col tema. Vamos descubriendo una obra bastante destacable tanto cuantitativa como cualitativamente rellacionada con estes fuelgues y con otros conflictos obreros asturianos baxo'l franquismu: el dibuxu de Picasso, un poema caligrafiáu de Rafael Alberti, obra d'Úrculo, José Ortega, Carlos Zamorano, Agustín Ibarrola, Manolo Calvo... Va ser una esposición con munches obres que depués vamos recoyer nun catálogu".

"Hay una luz en Asturias...", que cuenta cola collaboración de los cinco ayuntamientos mayores, la Universidá, la Conseyería de Cultura y Cajastur, completaráse "cola presentación d'un video documental, una unidad didáctica y dos actos conmemorativos. Ún coincidiendo col entamu de les actividaes, que sería un homenaxe a los veteranos del movimientu obreru y otru coincidiendo col final, que va a ser un homenaxe a los desterraos de la segunda fuelga", concluye Rubén Vega.

 
   
Índice