Alberto Rubio recuerda, durante la presentación de la obra en Turón, que "nuestro sindicato no se resigna a que se hurte la historia a las nuevas generaciones"
"El Sindicato Único de Mineros de Asturias", nueva publicación de la Fundación Juan Muñiz Zapico
Continuando su labor de divulgación y
análisis histórico del movimiento obrero
asturiano, la Fundación Juan Muñiz
Zapico de CC.OO. de Asturias ha editado,
conjuntamente con la Fundación
Horacio Fernández Inguanzo del PCA,
el libro "El Sindicato Único de Mineros
de Asturias", obra de Ceferino
Álvarez, doctor ingeniero de caminos,
que actualmente prepara un doctorado
en Historia Contemporánea por la
UNED sobre la revolución asturiana de
1934.
El libro fue presentado el 14 de abril en la Casa de Juventud de Turón, en un acto que contó con la colaboración de la Plataforma Juvenil de esta localidad y en el que participaron, además del autor, la Secretaria General del PCA, Noemí Martín González, el Presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Francisco Prado Alberdi, y el Secretario General de CC.OO. de Asturias, Alberto Rubio Muñiz.
En su intervención, Noemí Martín resaltó la trascendencia del trabajo realizado por Ceferino Álvarez al contribuir a "saldar la deuda histórica que, por dejación, teníamos con miles de mujeres y hombres y que, al mismo tiempo, ayuda a cimentar la adaptación evolutiva de la izquierda del siglo XXI mediante el aprendizaje que nos proporciona nuestro inmenso bagaje histórico".
Prado Alberdi remarcó la importancia de esta obra que aborda un hecho histórico apenas estudiado: "El SUM fue una experiencia unitaria interesante y poco conocida".
Alberto Rubio, por su parte, apuntó que nuestro sindicato "no se acostumbra, ni se resigna, a que la historia sea hurtada a las nuevas generaciones", y refiriéndose a la hipotética incomodidad que pudiera ocasionar, aún hoy, la puesta al descubierto de las duras divergencias y enfrentamientos entre trabajadores, analizadas con sinceridad y rigor por el autor en su trabajo, manifestó que "desde CC.OO. sabíamos que íbamos a ser incorrectos políticamente, pero esos enfrentamientos forman parte de nuestra historia y, aunque a algunos les moleste, es bueno que salgan a la luz, pues estamos obligados a aprender de ello. Nuestro principal deber es hacer sedimentar la historia y que esa lucha no sea estéril". Por último, el líder de CC.OO. de Asturias incidió en algunas similitudes entre la etapa histórica que abarca el trabajo de Ceferino Álvarez y la actual, señalando que "pese a que las circunstancias y los objetivos no sean exactamente los mismos, el paro, la precariedad laboral, las desigualdades, la vivienda, la unidad sindical, la lucha de clases... son problemas que están, hoy igual que ayer, de plena actualidad".
Anarquistas y comunistas en el SUM
Como cierre del acto intervino el autor del libro, Ceferino Álvarez, quien realizó un esbozo del ambiente político, económico y social en el que nació y se desarrolló el Sindicato Único de Mineros de Asturias (SUM). Así, resaltó el logro histórico que supuso para los mineros asturianos el surgimiento del SOMA en 1910, de la mano de Manuel Llaneza, que "hasta el fracaso de la huelga general revolucionaria de agosto de 1917 sirvió de instrumento canalizador del ambiente de entusiasmo y combate de los mineros asturianos". Dicho fracaso, señaló, "marcó un punto de inflexión en el SOMA, que a partir de entonces retrocedió, empleando una estrategia conciliadora y pactista" en una etapa de despidos y de merma de los jornales, tras acabarse los días de bonanza del sector, una vez terminada la I Guerra Mundial, y en medio de un ambiente de euforia entre los obreros, animados por la revolución rusa.
Las contradicciones entre el sentir de la mayoría de los mineros y la dirección del SOMA se fueron agudizando, llegando a ocasionar la dimisión de Llaneza y del resto del Comité Ejecutivo en el congreso extraordinario de agosto de 1921. Esa nueva situación permitió la fusión con el SOMA -dirigido ahora por comunistas- del Sindicato Único de Mineros, de tendencia anarquista, que venía funcionando desde 1919. "Los comunistas asturianos alcanzaban así la unidad de todos los mineros, demostrando que era posible presentar un frente común a la patronal".
Pero, ese nuevo rumbo, analiza el autor del libro, preocupaba a Llaneza, "quien maniobró hasta forzar un nuevo congreso, en octubre, que devolvería el poder del sindicato a los socialistas, nombrando Presidente a Belarmino Tomás, y como Secretario General a Manuel Llaneza". Ello no impidió la prolongación del clima de enfrentamiento y de tensión en el seno del SOMA. Comunistas y anarquistas arrastraban a la movilización a los mineros, incomodando a la dirección del sindicato. Así, el 25 de junio de 1922, su Comité Ejecutivo decidió la expulsión de 21 secciones de la organización, ante lo que comunistas y anarquistas optaron por recuperar el Sindicato Único de Mineros de Asturias, constituyéndolo en La Felguera el 18 de noviembre de 1922 y adscribiéndolo a la CNT, pese a estar dirigido por comunistas.
Nacía así el SUM, que logró el apoyo y reconocimiento de los mineros asturianos e hizo peligrar la influencia del SOMA. Al respecto, señala Ceferino Álvarez, "la colaboración del SOMA, por oportunismo táctico, con la dictadura de Primo de Rivera dejó en manos del SUM el protagonismo de las reivindicaciones de los mineros, acentuándose el enfrentamiento entre ambos sindicatos". La llegada de la II República, el 14 de abril de 1931, alimentaría la ilusión de los mineros asturianos de lograr una república socialista, anhelo compartido por el SUM.
Pero los problemas internos en el seno del PCE acabarían por manifestarse en el SUM, ya que existía una evidente desconexión entre los dirigentes del partido y la base social, "motivando la desorientación de los dirigentes obreros ante las consignas provenientes de la burocracia política desprestigiando a anarquistas y socialistas". Ello desembocaría en la autoexpulsión de los anarquistas, siguiendo las orientaciones de la Komintern.
"El fascismo –resume Ceferino Álvarez- estaba en el horizonte y los mineros eran conscientes de ello". Surge así la Revolución de Octubre de 1934, que "fue un fracaso militar, pero un éxito político, pues logró forjar el posterior triunfo electoral del Frente Popular".
La represión y el evidente peligro del fascismo coadyuvan a lograr la unidad de la izquierda y, "en expresión de ese sentido de la responsabilidad histórica, se produce la reintegración de los militantes del SUM en el SOMA, en diciembre de 1935", agrupando a la práctica totalidad de los mineros asturianos.
"Como se ve -concluye Ceferino Alvarez- estas páginas de la historia son gloriosas para Turón y para toda Asturias".
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