Fruto de quince años de investigación, la obra continúa la labor de divulgación emprendida por nuestro sindicato

La Fundación Juan Muñiz Zapico de CC.OO. de Asturias presenta el libro "Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX", de Benigno Delmiro Coto
El Sindicato, enero de 2004

El 4 de diciembre se presentó, en Oviedo, el libro "Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX", de Benigno Delmiro Coto, editado por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CC.OO. de Asturias, en colaboración con la Consejería de Cultura, la Junta General del Principado, Cajastur y ayuntamientos asturianos.

En el acto de presentación, que contó con una importante concurrencia (más de 100 asistentes) intervinieron Francisco Prado Alberdi y Benjamín Gutiérrez, presidente y director, respectivamente, de la Fundación Juan Muñiz Zapico; Herminia González, Secretaria de la Mujer y Cultura de CC.OO, de Asturias; y Gregorio Muñoz, en representación de la Obra Social y Cajastur.

Elías García Domínguez, autor de diversos estudios sobre la mina en la literatura y catedrático en el Instituto de El Entrego entre 1964 y 1974. Por último, intervino el autor, Benigno Delmiro Coto, catedrático de literatura en el Instituto Rosario Acuña (Gijón), con orígenes familiares en la cuenca minera (fue discípulo, en el Instituto de El Entrego, de García Domínguez), militante de CC.OO. y doctor, con una tesis que es la que se resume y actualiza en esta obra.

"Literatura y minas" repasa, en 500 páginas, 6 capítulos y muchas ilustraciones, lo que el autor considera "casi un género literario", encajado en la literatura social, que desde el siglo XIX hasta la actualidad se ocupa de los mineros, tanto en España como en el mundo, a través de cuentos, teatro, novelas y canciones populares. Es la primera obra que analiza integralmente esta literatura en nuestro pais.

Esta importantísima aportación bibliográfica inaugura una nueva temática, la de los
estudios literarios,
en las publicaciones
de la fundación.

Las obras con temática minera reseñadas en el libro, son 104, de las que 60 tienen que ver con Asturias, donde se demuestra el protagonismo que nuestra región tuvo en esta actividad que tantas páginas literarias ha generado.

El primer capítulo enmarca la literatura minera en Europa y América, con obras tan paradigmáticas como "Germinal", de Zola, pero donde también están presentes Julio Verne, D. H. Lawrence, Orwell, César Vallejo, Cronin…

Los siguientes capítulos hacen un repaso cronológico a la literatura minera en España, a través de las siguientes etapas: Los albores (siglo XIX); Galdós y Clarín; los mineros convertidos en protagonistas (1907-36): Joaquín Dicenta, Díaz Fernández, Ciges Aparicio…; los mineros y la revolución de octubre de 1934: Albert Camus, Benavides, Aurelio del Llano, Camín…; la tópica minera en el periodo 1939-1985: López Salinas, Manuel Andujar, Cesar Rubín, Martín Vigil, Juan Benet…; y, por ultimo, literatura minera de ultima hora, que llega hasta el año 2000.

En el prólogo, José-Carlos Mainer, que es el director de la tesis doctoral base de esta obra, reflexiona sobre "el final de un mundo" que representa el cierre de las minas; final que nos debe dejar dos memorias vivas: la de la solidaridad y rebeldía que protagonizó en buena parte el movimiento obrero en España, y el mito de la conquista del subsuelo, reino del dios Hades, que contamina "con su dimensión plutoniana" a los mineros.

Según Benigno Delmiro, los temas de la literatura minera son recurrentes y se componen basándose en tópicos que aparecen casi en el origen del género y pasan de unas a otras obras. Así sucede con la relación entre el campo y la mina, que en obras como "La aldea perdida" añora la desaparición de un mundo idílico debido a la industrialización; o con la fijación de personajes estereotipo, como el minero plutónico, la mujer sufridora, el patrón egoísta, el viejo sindicalista "depositario de la conciencia histórica"… Ocurre lo mismo con el trabajo del interior, con su cortejo de: accidentes y enfermedades, o con la pugna ideológica, donde todos los protagonistas (mineros, patronos, iglesia, sindicalistas…) argumentan sus planteamientos. El estallido del conflicto, con asambleas, huelgas, esquiroles, tropas, exilio… culminando, siempre, con el fracaso de todos los contendientes, o la simbolización, que construye dos visiones contrapuestas del personaje- minero (el minero como fiera, propio de visiones conservadoras, o la visión conmiserativa del minero sacrificado, como víctima de un sistema injusto) completan el escenario de las recurrencias y los tópicos.

En las conclusiones, Benigno Delmiro escribe: "En la inspiración, las técnicas y la disposición de los contenidos, la literatura española de temática minera tiene abundantes paralelismos con la europea e hispanoamericana (…) se puede hablar de una literatura minera española con un elenco de autores y obras suficiente, de calidad nada desdeñable, que formaría un género literario que encajaría fácilmente en el conjunto llamado literatura social, de gran tradición histórica en las letras españolas".

Por su parte, José-Carlos Mainer destaca que la obra se imprime a expensas de un sindicato obrero y de una fundación que lleva el nombre de un luchador, Juan Muñiz Zapico, que es parte de la historia más honrosa de Asturias y de España.

Esta importantísima aportación bibliográfica inaugura una nueva temática (la de los estudios literarios) en las publicaciones de la fundación, que hasta el momento ha editado libros sobre historia del movimiento obrero (Huelgas del 62), memorias ("Otones", Mª Luisa Alvarez) y catálogos de exposiciones (La transición en Asturias, Carterismo sociopolítico, Las huelgas del 62).

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