Juan Muñiz Zapico. Juanín
enero de 2010 - Asturias social
Benjamín Gutiérrez Huerta. Director de la Fundación Juan Muñiz Zapico
La vida de Juan Muñiz Zapico es representativa de una época y de todos aquellos jóvenes trabajadores que ante la sobreexplotación y represión del régimen franquista arriesgaron su vida por la libertad de todos y todas. A lo largo de su intenso activismo sufrió 7 años de cárcel, 5 despidos, 4 multas gubernativas y 2 condenas del TOP, y realizó 4 huelgas de hambre, todo un currículum para sus 35 años de vida.
Su reconocido prestigio y capacidad de análisis, diálogo y visión unitaria le hicieron ser uno de los protagonistas indiscutibles de la Transición, la cual ayudó a forjar y no vio culminar al fallecer el 2 de enero de 1977 en un accidente de tráfico. Su entierro en el cementerio de la Frecha, el 4 de enero de 1977, fue una de las mayores manifestaciones públicas de la Transición en Asturias con 20.000 participantes. Juan Muñiz Zapico dedicó su vida a luchar por los derechos e intereses de la Clase Obrera.
Juanín congregó a miles de personas en torno a su féretro y suscitaba el elogio casi unánime de la prensa y la oposición democrática asturiana. Un año antes, tras su salida de la cárcel, su recibimiento en Mieres y Gijón fue disuelto de forma brutal por la policía. Lo mismo ocurriría meses después en un mitin en el campo de fútbol de El Entrego, en el que el Secretariado Regional de las Comisiones Obreras de Asturias pretendía presentarse públicamente.
La proyección pública que le dio ser "el asturiano del 1001", su activismo sindical, carácter reflexivo y conciliador, así como la formación teórica que había adquirido en la cárcel... fueron dándole a conocer y granjeándole el respeto de los trabajadores y trabajadoras, siendo especialmente relevante su participación en Coordinación Democrática de Asturias. Pero Juanín era, ante todo, un trabajador que decidió luchar por las libertades, derechos e intereses de su clase. Lo hizo desde las Comisiones Obreras, teniendo muy claro que un sindicato debía construirse de forma independiente, unitaria y democrática, ser el más directo instrumento al servicio de la clase trabajadora. El accidente de automóvil del 2 de enero de 1977 acabó prematuramente con la vida de una gran persona y truncó lo que estaba siendo una importante contribución a la naciente Confederación Sindical de Comisiones Obreras, que a pesar de todo recibió la impronta de la lucha, el ejemplo y las ideas de Juanín.
El joven "Loroño"
Un 25 de abril de 1941 Juanín nació en La Frecha, un pequeño pueblo a orillas de la carretera que une Oviedo a León, entre Campomanes y Puente de los Fierros. Allí, a la salida, en la última casa del pueblo, nació Juan Marcos Muñiz Zapico y allí le llevaron muerto el 2 de enero de 1977, tras el accidente de automóvil que le costó la vida y sin llegar a ver las libertades por las que tanto había luchado.
La infancia de Juanín es la normal de aquellos años de finales de la posguerra. Crecería en una familia obrera. Su afición a la lectura, al fútbol, la bicicleta y con el apodo de Loroño. De la casa y los estudios al taller, como era normal en aquel tiempo. A los quince años entra de aprendiz en Talleres Aguínaco, de Mieres. Era el 5 de junio de 1957. Mientras puede, alterna su trabajo con el estudio y acude a la escuela de la Maestría Industrial. Eran finales de los cincuenta. En esta época participaría, junto con sus compañeros, en pequeñas reivindicativas. Este pronto despertar a la problemática laboral y sindical se debe, según él mismo explicaría, a las siguientes causas: «Por un lado, a mi infancia, que se desenvolvió en un medio en el que la problemática social era comentada con mucha frecuencia. Mis padres tenían un chigre, y por él pasaban gentes que habían vivido la República, la Guerra Civil y la etapa posterior. Era normal que estos trabajadores, con una clara conciencia de clase y de la situación, hiciesen comentarios. Eso ayudó a generar en mí una inquietud. Por otro lado, también influyó el haber tenido la gran suerte de ir a trabajar a Mieres, el núcleo más importante de Asturias, donde se desarrollaron los acontecimientos de clase desde 1914, pasando por la República, hasta hace muy pocos años. El nivel de concienciación de los mineros de la Cuenca del Caudal impregnaba un poco la vida del resto de los obreros de la zona, aunque fuesen de otras ramas, como la del metal, que era la mía.»
Del Vertical a la cárcel
Llegan las elecciones sindicales de 1963. Como era habitual la abstención es alta. Por el contrario en Talleres Aguínaco, los trabajadores votan masivamente a sus representantes y Juanín sale elegido enlace sindical y vocal Jurado de la Empresa. Convocando reuniones periódicas de todos los trabajadores, donde se informaba sobre la marcha de cualquier negociación y mejorando las condiciones laborales. Vienen tiempos de intensa actividad sindical. Son los años sesenta y tras las huelgas de 1962. De reivindicaciones laborales y políticas, de concienciación y reivindicación.
En 1964 se casaría con Higinia Torre Patallo, originaria de Grao a la que conocería durante su servicio militar en Valladolid. AI año siguiente nacería su hija Yolanda y en 1971, Marcos. La Comisiones Obreras se desarrollan y Juanín, integrado en ellas en 1964, fecha también de su ingreso en el PCE. Serían años donde combinaría su vida familiar y laboral con la actividad clandestina.
En 1966 se celebran de nuevo elecciones sindicales. Y al contrario de 1963 la participación es masiva. Produciéndose una renovación en la representación sindical alentada por Las Comisiones Obreras, que se consolidan en dicho proceso. Juanín es reelegido y participa de la asamblea de 470 vocales de Jurados de Empresa, celebrada en los pasillos de la Casa Sindical de Mieres, ocupada a la fuerza ante la negativa gubernamental. No sería la última, en 1967 se produciría la movilización de los trabajadores contra el desmantelamiento industrial, con una nueva asamblea. Juanín sería multado, entre otros muchos, por su participación en la organización de la movilización.
En octubre de 1967 se realiza una huelga de media hora en Talleres Aguínaco, en apoyo de las reivindicaciones del convenio, del que Juanín era parte negociadora. Es despedido al día siguiente, junto con otros cuatro compañeros del Jurado de Empresa, y posteriormente es suspendido de sus cargos sindicales. No ceja en su actividad sindical y participa en la redacción y firma del manifiesto de la jornada de lucha del 27 de octubre, con la consiguiente multa gubernativa y su primera detención bajo la acusación de asociación ilícita y propaganda ilegal. Pasa cuarenta y cinco días en la cárcel de Lena y sale en libertad bajo fianza de quince mil pesetas, tras lo que sigue trabajando en un taller a la espera del juicio. Es un año marcado por la sentencia del Tribunal Supremo, declarando ilegales alas Comisiones Obreras. Cuando por fin se celebra el juicio, la petición del fiscal, sin duda influida por la reciente sentencia del Supremo, se eleva a cuatro años, si bien finalmente se le imponen sólo dos, que cumple en las cárceles de Oviedo, Jaén y Segovia. Juanín, pese a su juventud, ya es un líder indiscutible del movimiento obrero en su comarca.
Llegaría a la cárcel de Jaén en diciembre de 1968 donde los presos políticos se encuentran en huelga de hambre como protesta por las condiciones en las que se encuentran. Participaría en su primera huelga de hambre y recluido en una celda de castigo, continuando con su aprendizaje autodidacta a través de charlas con sus camaradas.
En agosto de 1969 es trasladado a la prisión de Segovia y allí comparte la celda con Espina, enlace sindical de La Camocha. El joven Loroño había dado paso a Caciples, apodado así por su buen apetito, seña de identidad junto con su buen carácter, claridad de ideas, optimismo y afición por el deporte.
Saldría de la cárcel en junio de 1970, año en que entra a formar parte de la dirección regional de Partido Comunista y de su traslado a Gijón con su mujer. Allí, Genita, como tantas mujeres en su situación, combina el pluriempleo con la apoyo a su marido, siendo parte junto otras mujeres de la lucha por la solidaridad con los presos. Por su parte, Juanín trabaja de eventual en una subcontrata de Constructora Gijonesa y es nuevamente es despedido. Su actividad sindical y política y la presión policial es su día a día. A pesar de estar fichado y en las listas negras de la patronal consigue trabajo en una subcontrata del Dique-Duro Felguera, donde llega a ser nombrado jefe de equipo. Finalmente, y ante las presiones de la policía, es despedido de nuevo. Trabaja en varias empresas de subcontratas, así como en Astilleros Nervión, de donde fue despedido, tras un plante colectivo reivindicando la semana laboral de cuarenta y cuatro horas.
La mayoría de las reuniones de Comisiones Obreras se celebran en su casa, que se convertirá en lugar de reunión habitual de la cúpula de Comisiones Obreras en Asturias, ya que contaba con la ventaja de tener una terraza por la que huir en caso de intervención policial. Allí conocería a Manuel Nevado Madrid, dirigente minero por antonomasia. Horas de organización junto a Gerardo Iglesias, Francisco Prado Alberdi, Francisco Javier,...
En abril de 1972 sale clandestinamente al extranjero, en esta ocasión a la Unión Soviética. Allí visita los Sindicatos pero a su regreso es nuevamente detenido y obligado a abonar una multa que paga con un mes de cárcel.
Juanín, pese a su juventud, llegó a sumar a lo largo de su vida siete años de cárcel, cinco despidos, cuatro multas y dos condenas del Tribunal Orden Publico, así como cuatro huelgas de hambre. Participaba de toda protesta que creyese justa y oportuna.
El Proceso 1001
El 24 de junio de 1972 es detenido en Madrid en el convento de los Padres Oblatos, en Pozuelo de Alarcón, junto con otros nueve compañeros allí reunidos. Se les acusa de reunión ilegal y asociación ilícita en grado de dirigentes de las ilegales Comisiones Obreras. Lo que inicialmente podría haber parecido una detención y cárcel mas se convierte en el Proceso 1.001. El mayor juicio de la dictadura contra la organización de los trabajadores y el detonante de las mayores movilizaciones de solidaridad internacional desde las Huelgas de 1962.
Pasaría más de un año antes de que fuesen juzgados. Durante ese tiempo, Juanín y sus compañeros preparan la defensa e intentan dar a conocer su situación y opiniones sobre los acontecimientos del mundo laboral. Su abogado Manolo López siempre recordaría de su habilidad y claridad en la preparación de la defensa. Desde la prisión los diez procesados continuarían su activismo, son ya un referente mundial de la lucha contra el franquismo. Son los diez del Proceso 1001: Marcelino Camacho, Eduardo Saborido, Nicolas Sartorius, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Fernando Soto, Pedro Santiesteban Hurtado, Luis Fernández Costilla, Miguel Angel Zamora y Francisco Acosta.
Durante esos meses Juanín se encargaría de dar charlas sobre sindicalismo y el significado de las Comisiones Obreras. Combinando su capacidad real con el análisis teórico para desarrollar la tesis de la importancia que tiene la necesidad de un sindicato de nuevo tipo. Su faceta autodidacta se completaría con sus estudios en Ciencias Económicas por la Universidad a Distancia.
Llegaría el juicio ante el TOP, el 20 de diciembre de 1973, coincidiendo con el atentado a Carrero Blanco. Se iniciaría la farsa judicial en un clima de tensión, lo que no amilanó a Juanín, el cual convertiría su declaración ante el fiscal en todo un manifiesto: «Pertenezco a las CC.00., pero no a las Comisiones que entiende el Ministerio Fiscal como filiales del PCE, sino tal como las entendemos los trabajadores». Y respondiendo en la misma línea cada pregunta de su abogado defensor, siendo recordado por la brillantez y claridad de sus intervenciones.
La sentencia llegaría como un jarro de agua fría: 20 años para Camacho y Saborido, 19 a Sartorius y García Salve; 18 a Juanín; 17 a Soto, y 12 a Santiesteban, Costilla, Zamora y Acosta. El recurso a la sentencia en el Supremo, junto a las campañas de solidaridad y una huelga de hambre hasta la nueva sentencia en febrero de 1975, condenados por asociación ilícita pero con reducción de penas, la de Juanín pasaría de 18 a 4 años.
Un año en libertad
El 30 de noviembre del 75, tras la muerte de Franco y en virtud del indulto del Rey, es puesto en libertad. Las Comisiones Obreras siguen siendo ilegales y la mayoría de presos políticos continúan en las cárceles.
Llega a La Frecha a principios de diciembre. Su traslado en tren a Gijón sería respondido por cargas policiales contra los miles de simpatizantes que querían recibir al asturiano del Proceso 1001 a su paso por Mieres y su llegada a Gijón.
Comenzaba el año 1976, de la dictadura sin Franco, el año decisivo en la lucha por la libertad. Desarrolla su actividad en el desarrollo de las Comisiones Obreras. Firmando, junto con cien compañeros, el primer documento público de Comisiones Obreras a nivel de Estado e interviniendo en el primer encuentro de las organizaciones sindicales con la patronal en el marco «Euroforum».
Su actividad le llevaría nuevamente al extranlero, participando Junto a otros siete asturianos en el pleno del Comité Central del PCE que se celebra en julio en Roma.
Paralelamente a su tarea sindical, y como representante de Comisiones Obreras, desarrolló una importante labor en la Junta Democrática primero, posteriormente en Coordinación Democrática de Asturias, uniendo a sus cualidades humanas y políticas su capacidad para el diálogo y su espíritu unitario.
El 11 de julio del 76 se celebra en Barcelona la Asamblea General de Comisiones Obreras. En ella, Juanín, que fue reelegido miembro para el Secretariado General, presenta la ponencia «Reforzamiento organizativo de Comisiones», planteando la necesidad de mejorar la cohesión y el funcionamiento de dirección. Y en agosto en la asamblea regional de CCOO en Asturias.
Año de continuas movilizaciones de organización y debates, hasta su última detención, a la salida de la Universidad de Oviedo, donde había explicado la significación de la movilización de la jornada de lucha del 12 de noviembre del 1976.
Una tarde de enero
El domingo, 2 de enero, en Lena. Juanín al volante del Seat 850 toma una curva y se precipita por un desnivel estrellándose contra un árbol. Juanín ha muerto.
El entierro tendría lugar en la misma Frecha el 4 de enero y se convertiría en la mayor manifestación del final de la dictadura en Asturias. 20.000 personas acudirían a decir su último adiós, militantes de todas las organizaciones antifranquistas. El féretro sería llevado a hombros por sus compañeros de CCOO.
Juanín se convertirá en el Home
de la Unidá al que canta Nuberu.
En una referencia ineludible
de la izquierda asturiana
1977 es un año convulso y de cambios. El asesinato de los abogados de Atocha. La legalización del PCE y los sindicatos, la constitución de CC.OO. y su desarrollo organizativo. Las primeras elecciones democráticas. Pero Juanín estaría presente, con su imagen, con su nombre en la Escuela Sindical de CCOO, con su legado. Juanín se convertiría en el Home de la Unidá al que canta Nuberu con letra de Manuel Asur. En una referencia ineludible de la izquierda asturiana.
Pasaron los años y el recuerdo de Juan Muñiz Zapico, de Juanín el de Lena el asturiano del Proceso 1001, se mantuvo vivo en la memoria. CCOO de Asturias crearía en 1990 una Fundación con su nombre. Treinta años después de su pérdida sería recordado mediante un año dedicado a su Aniversario. Más de 2.000 personas volverían un 4 de enero de 2007 al cementerio de Herias en Lena. Una exposición, actividades, la edición de una biografía a cargo de los historiadores Rubén Vega y Carlos Gordon. Y un gran acto homenaje en el Teatro Jovellanos con la participación de sus compañeros del Proceso 1001.
Juan Muñiz Zapico murió con 35 años, sin llegar a ver la democracia por la que tanto luchó. Defensor de las ideas del socialismo y la libertad, desde su militancia comunista y sindical. Defensor de la unidad y la pluralidad. 32 años después de su pérdida el legado de Juan Muñiz Zapico sigue vivo en su familia, en su sindicato y en una Asturias que le añora y le respeta.