"- ...Me propusieron que trazara los planos para una capilla católica: Remunerarían bien mi trabajo. Les contesté en el acto que no. Soy un servidor del Señor y no puedo cometer la abominación de erigir altares para ídolos.
Aquí se detuvo.
- żEso es todo? -me atreví a preguntar.
- No. El judezno ese de Preetorius quería que yo destruyera mi obra y que en su lugar pergeñara una cosa monstruosa. La abominación tiene muchas formas."
J. L. Borges

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Cuando volví a casa supe que el presidente de Castilla La Mancha se había interesado en dos ocasiones por mi suerte. Entonces lo llamé para agradecer su gesto. Presidente, le dije, soy el brigadista de Guadalajara y agradezco su atención. Él, cortés, volvió a interesarse por mi estado. Estoy bien, respondí, mejor que la gente que he dejado allá. Lo comprendo, me dijo, casualmente voy mañana a Guadalajara y me gustaría dar un abrazo a un hombre tan valeroso żes posible que nos veamos? En aquel instante caí en la cuenta de que estaba hablando con la persona que en un mes volvería a ganar las elecciones de mi comunidad. Le ruego me disculpe, contesté. Lo comprendo, bueno, quizás más adelante. Sí, Presidente, más adelante si a usted le parece bien.

Tanto él como yo sabíamos que no habría un más adelante cuando se hubiesen celebrado las elecciones.