| Hice el viaje llevado por un sentimiento antiguo y desde luego no tenía la intención de extraer vivencias para escribir; en algún momento me dije que si lo hacía sería como traicionar ese sentimiento, como utilizar una situación ajena para unos fines propios. Sigo pensando como entonces. |
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No escribiré pues sobre el viaje, pero debo cumplir la promesa que hice a las madres de los muertos y heridos: reflexionar sobre los acontecimientos y contarlo.
Supongo que de esta historia se escribirá mucho. Ya se ha escrito mucho. Las aves carroñeras existen porque la naturaleza las ha puesto sobre la tierra; tienen derecho a subsistir.
No siento urgencia por hacerlo, por cumplir la promesa, en todo caso esta visión del asunto (llamémoslo así como si lo desenterrara la historia dentro de cincuenta años) sólo tendrá interés para unas cuantas personas a este lado de la raya.
Pero ¿qué es la raya? ¿dónde se sitúa la raya? ¿es una representación geométrica sobre un planisferio o una abstracción en la mente de los ciudadanos del planeta?
La raya, a este lado, es el 5º No matar, el 7º No hurtar, el 8º No levantar falso testimonio ni mentir, el 10º No codiciar los bienes ajenos, y el 12º Amar al prójimo como a ti mismo.
Todos estos mandatos de nuestro sentido común occidental han sido violentados en nombre de Dios por personas que dicen creer en Él. Ojalá haya un Dios para ellos, y para nosotros Alguien que restablezca los valores de la razón.