Deja que un pequeño tramposo se asome al poder y cuando crezca te llevará a una guerra.

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Por qué me voy a Iraq
(Publicado en Guadalajara Dos Mil
el viernes, 21 de febrero de 2003)

 

Ayer estuve en la sede del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe preparando lo que será la Brigada contra la guerra "Mohammad Belaidi" de Madrid, en la que han dado cobijo a aquellas personas de Castilla La Mancha que han querido integrarse. Todo indica que partiremos el próximo domingo 9 de marzo. Cuando volvía en el tren, a eso de las 00:17, pensaba en algunas de mis razones (las razones que nos llevan a estas decisiones son siempre personales). Acudieron, en primer lugar, unos versos antiguos que resumo:
       Soy libre
       por la voluntad que me otorgan
       aquellos que me aman.
       Soy libre
       porque quiero comprender la vida
       donde pisa mi pie y alcanza mi sueño.
       Soy libre
       porque a cada paso
       lucho y me sublevo.
 

palabras éstas que escribía hace mucho tiempo en América, más concretamente en Nicaragua, cuando volvía de otra empresa similar a la que ahora emprendo, y con las que pretendía dar las gracias a mi mujer y a mis hijas (entonces pequeñas) por otorgarme la voluntad de ser libre. Hoy también me la otorgan mis nietas.

Luego, aún en el tren, inundó mi pensamiento el estado de felicidad que suele acompañarme; esto no debería decirlo pues la felicidad de otros suele causar envidia a los tontos, (estoy convencido de que no hay ninguno entre los lectores), y encontré en ello otra buena razón que compartir con el pueblo de Iraq.

Al descender del tren pasaron por mi cabeza las proclamas de Paz en este mundo globalizado, el Foro de Florencia, el Viejito en la ventana del Vaticano, en fin, que estas eran nuevas razones (Nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in sensu).
       Soy libre
       porque es la gente un concepto en sí
       y un conjunto de respetos.
 

Ya en Guadalajara, pisando tierra firme, camino a casa desde la estación, me golpearon en la cara aquellas cuestiones que uno quisiera desterrar pero que están en el aire como realidades horribles: las trampas: Blair, al que produce hemicránea la paridad del euro; Aznar, que golpea en su mitin al joven que pide Paz y hace un juego de palabras con esa guerra, a la que no irá, y con esa sumisión al gringo, de la que ya disfruta; el gato o la gata sin rostro, que se esconde y deforma su voz para no ser reconocidos cuando gritan unidad al tiempo que nadan desnudos de ideales y guardan la prosaica ropa, y hasta el famoso Fu Man Chú de mis tiempos infantiles, que merecía el silbido de todos los niños en el cine del barrio. (Para todos los tramposos mi voto en blanco porque otro mundo es posible).
       Soy libre
       porque amo e intento vivir
       realidades y ensueños.
 

Otra razón, que he querido dejar para el final porque trasciende de mí, de nosotros, me la aporta el propio nombre de estas Brigadas: Mohammad Belaidi, un mecánico argelino que pasó por nuestras tierras, tal vez estuvo en Guadalajara, allá por 1936.
       Cada día soy libre
       porque hasta mí desciendo.