Recibida la mimosa. También tenemos aquí, en nuestros páramos por primavera, el amarillo esponjoso de las aliagas; pero como sabes, ellas esconden tras cada flor una espina. |
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De: <BALCONETE>
Para: <lauramartin>
Enviado: Martes, 24 de febrero de 2004 13:23
Asunto: Documental brigadistas
Estimada Laura:
Te envío el texto tal cual me han salido las respuestas, sin releerlo, porque estoy seguro del buen tratamiento que le vais a dar; no obstante, si es posible, me gustaría que me enviaras lo que se vaya a publicar, no para dar el visto bueno, con ello ya contáis.
Un abrazo.
P. D. Si lo leyera empezaría a añadir ideas y recuerdos y quizás no viéramos nunca el final.
Decidiste permanecer en Iraq durante los ataques de Estados Unidos y Gran Bretaña a pesar del riesgo que suponía, ¿por qué?
Había dos razones principales. Una, cierta fe en la Humanidad que me llevaba a pensar que no se produciría tamaña locura, y otra, sabido es que no hay fe sin duda, que en caso de que se produjera quería verlo con mis propios ojos. Ya no me fío de las agencias internacionales de información vía Estados Unidos. Es decir, quería documentar con mi presencia la intuición de que EE UU y sus adláteres mienten y mienten. Pero la pregunta permite otras muchas respuestas, también verdaderas, como el sentido de libertad que me empuja, y todas ellas conformarían ese porqué.
Los meses anteriores y posteriores a la guerra vivimos, a nivel mundial, un movimiento social que nunca antes se había visto. Millones de personas salieron a la calle para decir "no a la guerra", ¿influyó este hecho en tu decisión de querer permanecer en Iraq?
Viví en Madrid la manifestación millonaria de febrero, pero antes, en diciembre-enero, ya habían estado en Iraq mi mujer y mi hija animadas por la lucha contra el bloqueo. La decisión de participar como brigadista me viene de lejos (en 1985 estuve en Nicaragua). La manifestación del 15 de marzo la viví en Bagdad, y pude ver que las armas que enseñaba el pueblo iraquí eran algunas pistolas, algunos akas y muchos palos terminados en una bola de brea. Esas eran sus armas, esa era la metáfora con la que pretendían defenderse del ejército más poderoso del mundo. Pero sí, las manifestaciones mundiales, y sobre todo las que se produjeron en España durante aquellos días, me ponían los pelos de punta y me hacían sentir orgullo de pertenecer a esa parte de la Humanidad que se manifestaba.
Fuiste testigo de numerosas injusticias, de violaciones de los derechos fundamentales de las personas. Es algo que, me imagino, se intenta dar a conocer y transmitir a través del documental "Apuntarse a un bombardeo", ¿verdad?
Verdad. Pero aquí interviene la propuesta del director de la película, Javier Maqua, que no quiere mostrar la brutalidad de la invasión sino que pretende, y a mi juicio lo logra, conmover.
¿Qué vamos a poder ver en esta película documental?
Una película tiene tantas formas de ser vista como un libro de ser leído, es decir, dependiendo de la sensibilidad de cada persona cada uno veremos nuestra película; si bien es cierto que todos tendremos delante una obra de 90 minutos, rodada en tres días por un equipo de grandes profesionales, que nos dará que pensar, que podrá dibujar una sonrisa en algún momento en nuestra boca, pero sobre todo que mantendrá nuestros ojos al borde del desbordamiento.
¿Cuál es el objetivo que persigue este documental? ¿denunciar? ¿informar? ¿...?
Quiero contestarte con palabras del director: "Lo único que he intentado es conmover. Sólo conmoviendo se puede mover a la gente, aunque sólo sea en su interior, un interior que ya estallará porque como bien sabemos la poesía es un arma cargada de futuro".
Pero nuestra intención, la de los brigadistas, es principalmente la de informar; continuar aquí la labor que comenzamos en el sótano de un hotel de Bagdad, a través de un teléfono vía satélite, durante todos los días que duró la invasión.
Hay otra intención, no oculta desde luego, y es la de mostrar nuestro cariño a una mujer impresionante: Teresa Tuñón. Una mujer madre de siete hijos, con nietos y bisnietos, que habitualmente cuida de su madre de 97 años en una aldea de Asturias, y que se embarcó como una jovencita consecuente para parar la guerra.
Supongo que este documental pretende, además, que la guerra en Iraq no caiga en el olvido.
Por desgracia los partes de muerte nos recuerdan la guerra de Iraq a diario. A once meses de los cobardes bombardeos los muertos y heridos se siguen contabilizando. Lo que esta película pretende, aunque no lo diga explícitamente, es que podamos recuperar la confianza en la Justicia Internacional y que se juzgue a esos tres hombrecitos canallas que se atrevieron a mentir al mundo para asesinar sin remordimientos y sin temor al castigo.
¿En qué otras ciudades (algunas de las que recuerdes) se ha proyectado este documental?
En muchas y en muy diferentes lugares: desde la Semana del cine de Gijón, la Pompeu y Fabra en Barcelona, la Complutense de Madrid, hasta las asociaciones y centros más íntimos y familiares. Pero se puede decir que aún se está estrenando; le queda mucho camino por andar.
¿Qué ha supuesto para ti esa experiencia (haber estado en Iraq durante la guerra)? ¿Has cambiado en algo?
Claro. Se ha agudizado mi sentido crítico y me he hecho más ácido con la inmoralidad de los poderosos. También, aunque pueda parecer sensiblero, me he acercado un poco al sentir de las madres que pueden perder a sus hijos.