| "Dos comunistas de Guadalajara viajaron en Navidad a Bagdad, en un acto de solidaridad con el pueblo iraquí" |
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(El Decano de Guadalajara
17 de enero de 2003)
Rosario Rodríguez e Isabel Bielsa son dos mujeres alcarreñas. La primera vive en Guadalajara y la segunda en Alovera. Ambas son militantes del Partido Comunista de España en nuestra provincia; y además, son madre e hija. Su parentesco familiar y su afinidad en el compromiso ideológico les llevó a pasar juntas una impresionante experiencia vital durante las pasadas fiestas navideñas. Del 28 de diciembre al 5 de enero participaron en la V.ª Delegación Española a Iraq, una iniciativa del "Comité de Solidaridad con la Causa Árabe" que sirvió para que 138 ciudadanos de nuestro país (de los cuales diez eran castellano manchegos), manifestaran su solidaridad con el pueblo iraquí, su oposición al embargo económico al que es sometido este estado árabe, y su rechazo a la guerra imperialista que preparan los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña con la aquiescencia de algunos otros, como el propio gobierno español. Texto: Oscar Cuevas. Fotografía: Sonia Castillo/Cedidas
Partieron un 28 de diciembre con un puñado de ideas en la mente, y regresaron un 5 de enero con la conciencia tranquila de la misión cumplida, y una buena dosis de indignación. Rosario Rodríguez e Isabel Bielsa, dos comunistas alcarreñas que además son madre e hija, no vacilaron en acudir al epicentro de la crisis internacional más candente de la actualidad. Se trataba de demostrar su rechazo a la guerra que el gobierno americano prepara contra Iraq, de exigir el fin de un embargo que mantiene en situación crítica al pueblo iraquí desde hace más de una década, y de manifestar en primera persona, en definitiva, el rechazo al rampante imperialismo estadounidense. "Nos enteramos de la existencia de la Delegación a través de un correo electrónico enviado por el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe: una plataforma que está establecida en toda España y que tiene fluidas relaciones con Izquierda Unida. Como mi madre y yo somos militantes del PCE en Guadalajara, y el viaje en Castilla-La Mancha estaba coordinado a través de la Ejecutiva Regional de IU, pudimos acceder a la iniciativa", explica Isabel Bielsa. Se trataba de hacer ver a la opinión pública iraquí que había un buen número de ciudadanos españoles que no están alineados con la postura de su propio gobierno: "Que en definitiva estamos contra una guerra cuya única motivación es económica, Estados Unidos quiere controlar la riqueza petrolífera de un estado que tiene nacionalizada su principal fuente de riqueza. Lo que se vive allí es el intento de control por parte de un gobierno imperialista de la política de otro país".
Pasar el fin de año a miles de kilómetros, y lejos de sus respectivas parejas e hijos, no fue un obstáculo que pudiera frenar el impulso solidario de Rosario e Isabel. "Estar en Iraq era la mejor manera de demostrar lo que sentíamos", explica la más joven de estas dos militantes comunistas alcarreñas.
Como todo el mundo sabe, Iraq, un país de más de 437.000 kilómetros cuadrados de extensión, situado al norte del golfo pérsico, es políticamente una república cuyo sistema legal es una combinación de leyes civiles e islámicas, y en el que el jefe del Estado es, desde 1979, Sadam Hussein, cabeza del partido único del país, el Baash, de orientación socialista. Desde que en 1990 impulsara la invasión del vecino Kuwait y se desencadenara la "Guerra del Golfo", Hussein es considerado como uno de los mayores tiranos de la historia, como un loco visionario, y últimamente, como uno de los integrantes de ese "eje del mal" en el que el gobierno americano engloba, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, a una serie de gobiernos hostiles con la política estadounidense. Por ello, es fácil asociar la idea de que participar en esta delegación española de apoyo al pueblo iraquí es poco menos que dar un balón de oxígeno al propio Hussein. En este sentido, las dos alcarreñas que acudieron a Bagdad tienen clara su postura: "Una vez que estás allí, te das cuenta de que las cosas no son exactamente como las vemos por televisión. El problema de fondo es que hace muchos años que el régimen iraquí decidió nacionalizar su principal fuente de riqueza, el petróleo, socializando sus beneficios y lo cierto es que esta es una sociedad realmente avanzada para lo que es habitual en un país árabe. A pesar de las dificultades, el régimen garantiza una alimentación mínima para todos sus ciudadanos, subvenciona completamente la Educación hasta el grado de doctorado, y la Sanidad a pesar de estar destrozada por el embargo, es universal", explica Isabel, mientras su madre, Rosario, abunda en estos aspectos: "Este no es un país árabe al uso. Lo cierto es que, por mucho que nos quieran contar, en Iraq se respira un ambiente mucho más progresista que en el resto de países del entorno, y conozco algunos. Allí he visto a muchas mujeres conduciendo camiones, autobuses o coches; tienen una gran representación en el parlamento... la verdad es que a mí me dio la sensación de ser una sociedad bastante democrática para lo que es habitual en la zona". Así, Rosario asegura que la iraquí no es una sociedad "tiranizada": "Yo vi a la gente tranquila, relajada, no vi un país oscuro. ¿Que esto es una defensa de Sadam? La gente puede pensar lo que quiera, yo no lo veo así. Yo no fui a apoyarle a él, sino a su pueblo". Un matiz en el que también incide su hija Isabel: "No estoy exactamente a favor de Hussein o su régimen, pero me parece que los padecimientos de su pueblo provienen, fundamentalmente, de las presiones de un país extranjero que quiere controlar su riqueza. En España no opinamos todos igual, pero nadie consentiría que desde otro país nos dijeran cómo tenemos que vivir por muy en contra que estemos de nuestro Gobierno".
La visita de 1a delegación española a Iraq duró ocho días, y contó con una agenda cargadísima. Evidentemente, el régimen de Hussein no desaprovechó la ocasión de mostrar su versión del conflicto y de la historia. y no cabe duda de que, para su gobierno, la delegación suponía un enorme espaldarazo: Tanto, que nuestras dos alcarreñas y sus 136 acompañantes fueron recibidas por el propio primer ministro, Tarik Aziz, además de por otros cinco ministros del gabinete, entre ellos, los de carteras tan importantes como Comercio, Sanidad o Educación. Asimismo, hay que destacar que los costes del desplazamiento por avión corrieron a cargo de cada una de las personas que viajaron al país árabe, pero que el gobierno iraquí se encargó de sufragar la estancia. Durante la misma, los españoles visitaron hospitales, donde pudieron comprobar el precario estado que vive la Sanidad debido al bloqueo económico mantenido por occidente; además de escuelas o asociaciones de mujeres. También estuvieron en algunos de los lugares -como centrales nucleares ya inactivas-, por los que han pasado recientemente los inspectores de la ONU que supervisan si Iraq fabrica "armas de destrucción masiva", la razón que esgrimen norteamericanos y británicos para justificar el inminente ataque. "Claro que no lo podría jurar; pero, sinceramente, a mi me parece imposible que el país esté en condiciones de fabricar este armamento", asegura Rosario.
En el tiempo libre entre visitas oficiales, las dos militantes del PCE de Guadalajara explican que se dedicaron a "relacionarse con la gente de la calle" en las dos ciudades que visitaron, ya que además de la capital, Bagdad, acudieron a Basora, otra importante urbe, del sur del país, situada justo en el paralelo que marca la zona de exclusión aérea para el ejército iraquí.
La estela de destrucción que tanto la Guerra del Golfo como el propio embargo ha dejado a lo largo y ancho del país era difícil de ocultar: "Bagdad, con muchos esfuerzos, ha sido reconstruido, y está más o menos aceptable; pero la situación de Basora es desoladora. Parece como un desierto de piedra y miseria", explica Rosario. "El pueblo, a base de muchos sacrificios, estaba empezando a superar los problemas con sus propios medios. Estados Unidos se ha dado cuenta de que con el bloqueo no podría nunca derrocar a Sadam, y lo que ahora busca es la excusa para atacar", añade Isabel.
Esta recuperación económica (evidenciada por los datos de producción petrolífera, pues el país ha triplicado su capacidad entre 1997 y la actualidad), no oculta, no obstante, un montón de problemas. Al ya citado con la Sanidad (donde los casos de cáncer por uranio empobrecido de las bombas americanas están siendo muy alarmantes), se une la denuncia que hacen los ciudadanos iraquíes: Occidente no cumple su parte del programa "Petróleo por Alimentos": Así, según explican las dos alcarreñas, desde 1997 Iraq ha exportado crudo por valor de 60.000 millones de dólares, mientras el país sólo ha recibido bienes de primera necesidad por valor de 22.000.
En esta tesitura, Isabel y Rosario afirman que se encontraron con una población que vive una situación de "calma tensa": Las gentes empiezan a prepararse para los bombardeos, y ya han comenzado a abandonar las grandes ciudades con destino a pueblos más seguros. Pero a la vez, afirman, están preparados para enfrentarse a lo peor: "Están absolutamente dispuestos a luchar; porque son un pueblo que siempre lo ha hecho. Son conscientes de que muchos van a morir; y lo asumen, pero están preparadísimos para afrontar una guerra. El pueblo está armado, y la gente nos decía que está dispuesta a convertir Iraq en un segundo Vietnam. Todos están convencidos de que al final, los americanos tendrán que irse. Es posible que ganen la guerra y derroquen a Sadam para poner un gobierno títere: pero saben que eso no durará mucho. Al menos, la conclusión que yo saqué es que los iraquíes no se van a rendir nunca", explica la mayor de las dos emisarias alcarreñas.